CURSO BÍBLICO (6 min. o menos)
(sugerencia)
(sugerencia)
PUBLICADORA: Vamos a continuar nuestro estudio. Vamos a analizar la pregunta 2 de la lección 8, y traje información adicional para poder entender mejor esta pregunta. Qué te parece si empiezas a leer el párrafo.
ESTUDIANTE: ¿Tenía defectos la creación de Dios? Las obras de Jehová son perfectas. Los primeros seres humanos y los ángeles eran capaces de obedecer a Dios en todo (Deuteronomio 32:4,5). Él nos dotó de la libertad para elegir entre el bien y mal. Esa libertad nos permite obedecerlo por amor.
ESTUDIANTE: No, aquí dice que las obras de Dios son perfectas, y Deuteronomio 32:4, 5 dice: La Roca, perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él. 5 Ellos han obrado ruinosamente por su propia cuenta; no son hijos de él; el defecto es de ellos mismos. ¡Generación torcida y aviesa!
Mientras me preparaba, al leer este texto me pregunté: "Si Adán y Eva eran perfectos, ¿cómo fue posible que pecaran?
PUBLICADORA: En cuanto al estado de perfección de Adán, cuando Jehová Dios declaró que su creación terrestre —entre ella el hombre y la mujer— era ‘muy buena’, significó, haber estado a la altura de sus normas perfectas. Pero, si te diriges al párrafo que estamos leyendo podrás observar que Jehová creó a los seres humanos con una peculiaridad, ¿sí notas cuál?
ESTUDIANTE: Sí, dice que Él nos dotó con la libertad para elegir entre el bien y el mal.
PUBLICADORA: Exacto, a eso se le llama libre albedrío. Así que Dios no programó a los seres humanos para que le obedecieran automáticamente como si fueran robots. La obediencia debía nacerles del corazón. Eso es lo que aprendemos de las Escrituras. Veamos 1 JUAN 5:3. Allí dice: Pues esto es lo que el amor de Dios significa: que observemos sus mandamientos; y, sin embargo, sus mandamientos no son gravosos, ¿Qué nos enseña este texto?
ESTUDIANTE: Que Dios quiere que por nosotros mismos decidamos obedecerlo.
PUBLICADORA: Ahora bien, hay que tener en cuenta que únicamente Dios es perfecto en sentido absoluto. Todo lo demás solo puede ser perfecto en sentido relativo. Por ejemplo, un cuchillo puede ser perfecto para cortar carne, pero ¿verdad que no lo usaríamos para comer sopa? Así pues, las personas y las cosas solo son perfectas si cumplen el propósito para el que fueron creadas.
ESTUDIANTE: Entonces, ¿por qué actuaron así?
PUBLICADORA: Mira, la respuesta la encontramos en esta información que traigo dice:
¿Cómo pudieron aquellos seres humanos perfectos hacerse egoístas, lo cual los condujo a actos de pecado? Aunque fueron creados perfectos, el cuerpo físico de ellos no continuaría funcionando perfectamente si no se le proveía alimento apropiado. Así, también, si dejaban que la mente se alimentara de malos pensamientos, esto les causaría deterioro moral; ya no serían santos. Santiago 1:13-15 lo explica muy bien ¿quieres leerlo?
ESTUDIANTE: Sí, dice: Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie. 14 Más bien, cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. 15 Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte.
PUBLICADORA: “Cada uno es probado por medio de ser provocado y atraído seductoramente por su propio deseo. Luego el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado”. En el caso de Eva, los deseos incorrectos empezaron a desarrollarse cuando ella escuchó con interés a Satanás, quien usó a una serpiente como su portavoz. Adán hizo caso a la instancia de su esposa de que la acompañara en comer del fruto prohibido. En vez de rechazar los pensamientos malos, ambos abrigaron deseos egoístas. Esto resultó en actos pecaminosos. Y lo mismo le pasó a Satanás que, como habíamos leído en la pregunta anterior, fue quien instigó la rebelión. ¿Qué te parece lo que hemos analizado?
ESTUDIANTE: Me parece muy interesante. Creo que ya entendí la pregunta que tenía.
