Estudio de La Atalaya (15 a 21 de febrero)
¿Cómo nos ayuda el ejemplo de Jesús a decidir cuándo hablar, qué decir y cómo decirlo?
CANCIONES 82 Y 77
¿CÓMO NOS AYUDA EL EJEMPLO DE JESÚS A DECIDIR...
- ... cuándo vamos a hablar?
- ... qué vamos a decir?
- ... cómo vamos a decirlo?
1, 2. ¿En qué se parecen el fuego y la lengua?
RESPUESTA:
A PRINCIPIOS de octubre de 1871 se desató en el estado de Wisconsin uno de los incendios más terribles en la historia de Estados Unidos. Las llamas devoraron más de dos mil millones de árboles y mataron a más de 1.200 personas. Al parecer, el desastre comenzó por culpa de unas simples chispas que soltó un tren mientras pasaba por la zona. Este detalle confirma lo ciertas que son las palabras de Santiago 3:5: “¡Con cuán pequeño fuego se incendia tan grande bosque!”. El discípulo Santiago habló del fuego para hacer una comparación. Pero ¿con qué?
2 El versículo 6 da la respuesta: “La lengua [también] es un fuego”. Tal como el fuego es peligroso, la lengua —es decir, nuestra capacidad de hablar— puede causar mucho daño. De hecho, la Biblia dice: “Muerte y vida están en el poder de la lengua” (Prov. 18:21). Desde luego, no dejamos de usar el fuego tan solo porque podría quemarnos. De igual manera, no vamos a dejar de hablar tan solo porque podríamos herir a alguien con nuestras palabras. Lo importante es mantener el control. Si controlamos el fuego, nos sirve para cocinar, calentarnos o ver en la oscuridad. Si controlamos la lengua, nos servirá para alabar a Jehová y servir al prójimo (Sal. 19:14).
LENGUAJE SENCILLO: EN 1871 se produjo en un bosque el peor incendio en la historia de Estados Unidos. En poco tiempo mató a más de 1.200 personas y quemó 2.000 millones de árboles. ¿Qué lo provocó? Al parecer, fueron las chispas de algunos trenes que pasaban por el bosque. Esto nos recuerda lo que dice Santiago 3:5: “¡Con cuán pequeño fuego se incendia tan grande bosque!”. ¿Por qué dijo esto Santiago?
2 Santiago explicó: “La lengua es un fuego” (Santiago 3:6). Aquí la lengua representa nuestra capacidad de hablar. Así como el fuego puede hacer mucho daño, lo que decimos también puede hacer daño a los demás. ¿Significa eso que nunca deberíamos decir nada? Claro que no. ¿Verdad que no dejamos de usar el fuego solo porque podríamos hacer daño a otros? Lo que hacemos es asegurarnos de usarlo bien. Por ejemplo, podemos usarlo para cocinar, calentarnos o darnos luz. De forma parecida, la Biblia enseña que lo que decimos puede hacer mucho daño o mucho bien (Proverbios 18:21). Por eso debemos asegurarnos de usar bien nuestra capacidad de hablar. Por ejemplo, podemos usarla para honrar a Jehová y para ayudar a los demás (Salmo 19:14).
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(Santiago 3:5) 5 Así, también, la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo hace grandes alardes. ¡Miren! ¡Con cuán pequeño fuego se incendia tan grande bosque!
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(Santiago 3:6) 6 Pues bien, la lengua es un fuego. La lengua constituye un mundo de injusticia entre nuestros miembros, porque mancha todo el cuerpo y enciende en llamas la rueda de la vida natural y es encendida en llamas por el Gehena.
(Proverbios 18:21) 21 Muerte y vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá su fruto.
(Salmos 19:14) 14 Que los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón lleguen a ser placenteros delante de ti, oh Jehová, mi Roca y mi Redentor.
3. ¿Qué tres cosas debemos tomar en cuenta al hablar?
RESPUESTA: Necesitamos saber cuándo hablar, qué decir y cómo decirlo.
3 Sea que nos comuniquemos con la lengua o haciendo señas con las manos, la capacidad de transmitir nuestros pensamientos y sentimientos es un regalo de Dios. ¿Cómo podemos usarlo para hacer el bien a quienes nos rodean y no el mal? (Lea Santiago 3:9, 10.) Veamos tres cosas que debemos tomar en cuenta al hablar: qué decir, cómo decirlo y cuándo decirlo. Empecemos por el cuándo.
LENGUAJE SENCILLO: 3 Jehová nos dio la capacidad de expresar lo que pensamos y sentimos, sea por palabras o por lenguaje de señas. ¿Cómo podemos usar este regalo para animar a los demás? (Lea Santiago 3:9, 10.) Necesitamos saber cuándo hablar, qué decir y cómo decirlo.
(Santiago 3:9-10) 9 Con ella bendecimos a Jehová, sí, [al] Padre, y, no obstante, con ella maldecimos a hombres que han llegado a la existencia “a la semejanza de Dios”. 10 De la misma boca salen bendición y maldición. No es correcto, hermanos míos, que estas cosas sigan ocurriendo de esta manera
CUÁNDO DECIRLO
4. ¿En qué momentos es mejor callar? Dé ejemplos.
RESPUESTA: Cuando otros están hablando, por respeto debemos escuchar en silencio. Cuando sabemos cosas confidenciales, Y cuando alguien nos dice algo que nos molesta, debemos mantener la calma.
4 Hablamos todos los días, pero no tenemos por qué hablar todo el día. Como bien dice la Biblia, hay un tiempo para callar (Ecl. 3:7). Por lo general se considera una falta de respeto interrumpir a alguien que está hablando (Job 6:24). También es de sabios morderse la lengua cuando alguien nos provoca o para no revelar información confidencial (Sal. 4:4; Prov. 20:19).
LENGUAJE SENCILLO: 4 La Biblia dice que hay un “tiempo de callar” (Eclesiastés 3:7). Esto significa que hay momentos en los que no debemos hablar. Por ejemplo, cuando otros están hablando, por respeto debemos escuchar en silencio (Job 6:24). Cuando sabemos cosas confidenciales, no debemos contarlas a otros (Proverbios 20:19). Y cuando alguien nos dice algo que nos molesta, debemos mantener la calma y no decir nada (Salmo 4:4).
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Eclesiastés 3:7) 7 tiempo de rasgar y tiempo de unir cosiendo; tiempo de callar y tiempo de hablar;
(Job 6:24) 24 Instrúyanme, y yo, por mi parte, callaré; y háganme entender la equivocación que he cometido.
(Salmos 4:4) 4 Agítense, pero no pequen. Digan lo que quieran en su corazón, sobre su cama, y callen. Sélah.
(Proverbios 20:19) 19 El que anda de calumniador está descubriendo habla confidencial; y no debes tener compañerismo con uno que se deja seducir con sus labios.
5. ¿Cómo demostramos que agradecemos el regalo del habla?
RESPUESTA: Le demostramos agradecimiento a Jehová por este valioso regalo cuando lo usamos de manera correcta. por ejemplo al animar a otros, y sobre todo al alabar a Jehová.
5 Por otro lado, la Biblia dice que hay un tiempo para hablar (Ecl. 3:7). Si un amigo nos da un regalo, lo agradecemos, y una manera de demostrar ese agradecimiento es dándole buen uso, no dejándolo abandonado. Del mismo modo, mostramos agradecimiento a Jehová cuando usamos bien el regalo que nos ha dado: la capacidad de comunicarnos. Una manera de hacerlo es animando a otros y alabando a Jehová, así como expresando nuestros sentimientos y necesidades (Sal. 51:15). Ahora bien, hay que saber cuál es el mejor momento para hablar.
LENGUAJE SENCILLO: 5 Claro, hay momentos en los que sí es bueno hablar (Eclesiastés 3:7). Por ejemplo, podemos hablar cuando queremos alabar a Jehová, animar a otros o expresar nuestros sentimientos y necesidades (Salmo 51:15). Así le demostramos a Jehová que agradecemos que nos haya dado la capacidad de hablar. Y es que cuando un amigo nos hace un regalo valioso, queremos usarlo de la mejor manera posible.
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(Eclesiastés 3:7) 7 tiempo de rasgar y tiempo de unir cosiendo; tiempo de callar y tiempo de hablar;
(Salmos 51:15) 15 Oh Jehová, quieras abrir estos labios míos, para que mi propia boca anuncie tu alabanza.
6. ¿Qué ilustración usa la Biblia para explicar el valor de escoger el momento adecuado para hablar?
RESPUESTA: Las manzanas de oro son preciosas. Pero si las ponemos sobre algo hecho de plata, se verán todavía más bonitas. tal vez tengamos unas buenas palabras que decirle a alguien. Pero si elegimos el momento adecuado para decírselas, esas palabras darán un resultado todavía mejor.
6 Proverbios 25:11 explica el valor de saber cuándo hablar: “Decir la palabra adecuada en el momento preciso es como manzana de oro servida en bandeja de plata” (La Palabra de Dios para Todos). Por sí solas, unas manzanas de oro pueden ser muy hermosas. ¡Imagínese si están sobre una bandeja de plata! De igual modo, si queremos que nuestras palabras surtan todo el efecto deseado, tenemos que elegir el momento adecuado para decirlas. ¿Cómo se hace eso?
LENGUAJE SENCILLO: 6 ¿Por qué es importante que elijamos bien cuándo hablar? Proverbios 25:11 dice que una buena palabra dicha en el momento correcto es como manzanas de oro sobre adornos de plata. ¿Qué quiere decir esto? Las manzanas de oro son preciosas. Pero si las ponemos sobre algo hecho de plata, se verán todavía más bonitas. De forma parecida, tal vez tengamos unas buenas palabras que decirle a alguien. Pero si elegimos el momento adecuado para decírselas, esas palabras darán un resultado todavía mejor. Veamos un ejemplo que lo demuestra.
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(Proverbios 25:11) 11 Como manzanas de oro en entalladuras de plata es una palabra hablada al tiempo apropiado para ella.
7, 8. ¿Qué hicieron nuestros hermanos de Japón siguiendo el ejemplo de Jesús?
RESPUESTA: Cuando en 2011 un terremoto y un tsunami destruyeron varias ciudades de Japón. Murieron más de 15.000 personas. Los hermanos de la región decidieron no hablarles de la resurrección en ese momento. Porque allí muchas personas son budistas y saben muy poco de la Biblia. Así que los hermanos se concentraron en consolarlas y en explicarles por qué pasan cosas malas. Dos años y medio después del tsunami les ofrecieron el tratado ¿Será posible que los muertos vuelvan a vivir? Muchos lo aceptaron y se sintieron aliviados con su mensaje. Nosotros también debemos pensar en la cultura y las creencias de las personas de nuestra zona. Así sabremos cuándo es el mejor momento de hablarles.
7 El discernimiento nos ayudará a elegir el mejor momento para hablar. De otro modo, lo que digamos no ayudará a quienes nos rodean, aunque sea justo lo que necesiten (lea Proverbios 15:23). Por ejemplo, en marzo de 2011, un tsunami arrasó una gran región en el este de Japón y mató a más de quince mil personas. Aunque los testigos de Jehová de la zona sufrieron igual que sus vecinos, usaron toda oportunidad para consolarlos con la Biblia. Ahora bien, la mayoría de las personas de la región son budistas y no conocen la Biblia, así que nuestros hermanos comprendieron que ese no era el mejor momento para hablarles sobre la esperanza de la resurrección. Se concentraron en darles apoyo emocional con sus palabras y les explicaron con la Biblia por qué le pasan cosas malas a la gente buena.
8 Jesús sabía cuándo hablar y cuándo no (Juan 18:33-37; 19:8-11). En una ocasión les dijo a sus apóstoles: “Tengo muchas cosas que decirles todavía, pero no las pueden soportar ahora” (Juan 16:12). Los hermanos de Japón siguieron ese ejemplo. Pasados dos años y medio del tsunami, participaron en la campaña mundial para distribuir el tratado ¿Será posible que los muertos vuelvan a vivir? En ese momento, las personas estaban en mejores condiciones para escuchar el consolador mensaje de la resurrección y muchas aceptaron el tratado. Claro, todas las culturas y religiones son distintas, de modo que debemos aprender a elegir el mejor momento para hablar.
LENGUAJE SENCILLO: 7 Si hablamos en el momento incorrecto, puede que la gente no entienda o no acepte lo que le decimos (lea Proverbios 15:23). Por ejemplo, en marzo de 2011, un terremoto y un tsunami destruyeron varias ciudades de Japón. Murieron más de 15.000 personas. Muchos Testigos perdieron a familiares y amigos, pero querían ayudar con la Biblia a sus vecinos. Aun así, decidieron no hablarles de la resurrección en ese momento. ¿Por qué? Porque allí muchas personas son budistas y saben muy poco de la Biblia. Así que los hermanos se concentraron en consolarlas y en explicarles por qué pasan cosas malas.
8 Jesús sabía cuándo hablar y cuándo callar (Juan 18:33-37; 19:8-11). Por ejemplo, él esperó el momento adecuado para enseñarles ciertas cosas a sus discípulos (Juan 16:12). Los hermanos de Japón siguieron el ejemplo de Jesús y esperaron el momento adecuado para hablarles a las personas de la resurrección. Dos años y medio después del tsunami les ofrecieron el tratado ¿Será posible que los muertos vuelvan a vivir? Muchos lo aceptaron y se sintieron aliviados con su mensaje. Nosotros también debemos pensar en la cultura y las creencias de las personas de nuestra zona. Así sabremos cuándo es el momento de hablarles.
(Proverbios 15:23) 23 El hombre tiene regocijo en la respuesta de su boca, y una palabra a su tiempo apropiado, ¡oh, cuán buena es!
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(Juan 18:33-37) 33 De modo que Pilato entró otra vez en el palacio del gobernador y llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el rey de los judíos?”. 34 Jesús contestó: “¿Es por ti mismo que dices esto, o te hablaron otros acerca de mí?”. 35 Pilato contestó: “Yo no soy judío, ¿verdad? Tu propia nación y los sacerdotes principales te entregaron a mí. ¿Qué hiciste?”. 36 Jesús contestó: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente”. 37 Por lo tanto le dijo Pilato: “Bueno, pues, ¿eres tú rey?”. Jesús contestó: “Tú mismo dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz”.
(Juan 19:8-11) 8 Por eso, cuando Pilato oyó este dicho, tuvo mayor temor; 9 y entró otra vez en el palacio del gobernador y dijo a Jesús: “¿De dónde eres tú?”. Pero Jesús no le dio respuesta. 10 Así que Pilato le dijo: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para ponerte en libertad y tengo autoridad para fijarte en un madero?”. 11 Jesús le contestó: “No tendrías autoridad alguna contra mí a menos que te hubiera sido concedida de arriba. Por eso, el hombre que me entregó a ti tiene mayor pecado”.
(Juan 16:12) 12 ”Tengo muchas cosas que decirles todavía, pero no las pueden soportar ahora.
9. ¿En qué ocasiones es necesario esperar a que llegue el mejor momento para hablar?
RESPUESTA: Una situación es cuando alguien dice algo que nos molesta. Si respondemos rápido, tal vez digamos algo de lo que luego nos arrepintamos. Si no es tan importante, tal vez sea mejor no decir nada. Pero si nos parece que debemos hablar con la persona, mejor esperemos a estar calmados. Otra situación en la que debemos esperar antes de hablar es cuando queremos animar a nuestros familiares no Testigos a que aprendan de Jehová. Antes de hablarles, seamos pacientes, pensemos bien lo que diremos y busquemos un momento en el que estén dispuestos a escuchar.
9 Hay otras ocasiones en las que es necesario esperar a que llegue el mejor momento para hablar. Por ejemplo, ¿cómo reaccionaría si alguien le dijera algo ofensivo? Lo más prudente sería detenerse y preguntarse si siquiera hay que responder. Quizás la persona tenía buenas intenciones, o lo que dijo no es tan grave. Si después de pensarlo cree que es necesario responder, no lo haga mientras está enojado, pues el enojo es muy mal consejero (lea Proverbios 15:28). El mismo cuidado debemos tener al hablar con nuestros familiares no Testigos. Obviamente queremos que conozcan a Jehová, pero tenemos que ser pacientes y medir nuestras palabras. Las palabras adecuadas en el momento preciso pueden ser la llave que abra su corazón. Veamos ahora qué podemos decir.
LENGUAJE SENCILLO: 9 ¿En qué otras situaciones debemos esperar antes de hablar? Una situación es cuando alguien dice algo que nos molesta. Si respondemos rápido, tal vez digamos algo de lo que luego nos arrepintamos. Por eso, primero debemos preguntarnos: “¿De verdad es algo tan serio que no puedo dejarlo pasar?”. Si no es tan importante, tal vez sea mejor no decir nada. Pero si nos parece que debemos hablar con la persona, mejor esperemos a estar calmados (lea Proverbios 15:28). Otra situación en la que debemos esperar antes de hablar es cuando queremos animar a nuestros familiares no Testigos a que aprendan de Jehová. Antes de hablarles, seamos pacientes, pensemos bien lo que diremos y busquemos un momento en el que estén dispuestos a escuchar.
(Proverbios 15:28) 28 El corazón del justo medita para responder, pero la boca de los inicuos hace salir burbujeando cosas malas.
QUÉ DECIR
10. a) ¿Por qué debemos seleccionar con cuidado nuestras palabras? b) ¿Qué es el sarcasmo y por qué debemos evitarlo?
RESPUESTA A): Lo que decimos puede hacer que otras personas se sientan mejor o peor. Por eso debemos pensar bien lo que vamos a decir
RESPUESTA B): El sarcasmo es la burla o ironía con la que se desprecia, humilla o ridiculiza a los demás. Pero los cristianos nunca hablamos de forma ruda o cruel, ni siquiera en broma. Decir cosas graciosas no es malo, y puede hacer más interesante una conversación. Pero jamás debemos decir cosas ofensivas o burlarnos de alguien solo para que otros se rían.
10 Las palabras pueden hacer mucho bien, pero también mucho mal (lea Proverbios 12:18). En el mundo de hoy, controlado por Satanás, es muy común usar el habla para hacer daño. Siguiendo el ejemplo que ven en el cine y la televisión, muchas personas afilan su lengua como si fuera una espada con la cual atacar, y lanzan palabras hirientes como si fueran flechas (Sal. 64:3). El cristiano tiene que huir de esa costumbre. Una manera de herir con palabras es usando el sarcasmo. El sarcasmo es la burla o ironía con la que se desprecia, humilla o ridiculiza a los demás. La persona sarcástica tal vez piense que está siendo graciosa, pero podría ofender a alguien. El sarcasmo es cruel y los cristianos lo evitan. Es cierto que el sentido del humor les añade sabor a nuestras conversaciones, pero debemos resistir la tentación de hacer reír a la gente a costa de otros. La Biblia nos aconseja que no usemos palabras ofensivas, sino animadoras, que ayuden a los demás (Efes. 4:29, 31).
LENGUAJE SENCILLO: 10 Lo que decimos puede hacer que otras personas se sientan mejor o peor. Por eso debemos pensar bien lo que vamos a decir (lea Proverbios 12:18). Muchas personas son crueles y usan las palabras para herir, como si fueran una espada o una flecha (Salmo 64:3). Aprenden esa forma de hablar en las películas y los programas de televisión. Pero los cristianos nunca hablamos de forma ruda o cruel, ni siquiera en broma. Decir cosas graciosas no es malo, y puede hacer más interesante una conversación. Pero jamás debemos decir cosas ofensivas o burlarnos de alguien solo para que otros se rían. La Biblia dice que no debemos usar malas palabras ni lenguaje grosero, sino hablar de cosas que ayuden y animen a los demás (Efesios 4:29, 31).
(Proverbios 12:18) 18 Existe el que habla irreflexivamente como con las estocadas de una espada, pero la lengua de los sabios es una curación.
(Salmos 64:3) 3 que han aguzado su lengua precisamente como una espada, que han apuntado su flecha, discurso amargo,
(Efesios 4:29) 29 No proceda de la boca de ustedes ningún dicho corrompido, sino todo dicho que sea bueno para edificación según haya necesidad, para que imparta lo que sea favorable a los oyentes.
(Efesios 4:31) 31 Que se quiten toda amargura maliciosa y cólera e ira y gritería y habla injuriosa, junto con toda maldad.
11. ¿Por qué dijo Jesús que “de la abundancia del corazón habla la boca”?
RESPUESTA: Esto significa que las cosas que decimos demuestran lo que tenemos en el corazón. Por ejemplo si nuestra o corazón rebosa de amor autentico por las personas usaremos palabras buenas y animadoras.
11 Jesús dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mat. 12:34). O sea, las cosas que decimos revelan lo hay en nuestro corazón, lo que pensamos de los demás. Si en nuestro corazón abundan el amor y la compasión, nuestras palabras serán amables y compasivas.
LENGUAJE SENCILLO: 11 Jesús dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Esto significa que las cosas que decimos demuestran lo que tenemos en el corazón. Si en nuestro corazón hay verdadero amor por las personas, siempre usaremos palabras buenas y animadoras.
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(Mateo 12:34) 34 Prole de víboras, ¿cómo pueden hablar cosas buenas cuando son inicuos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.
12. ¿Cómo podemos encontrar “palabras deleitables” que decir?
RESPUESTA: Podemos aprender nuevas expresiones leyendo la Biblia y nuestras publicaciones. Y si no conocemos alguna expresión, podemos buscar su significado. También podemos fijarnos en el ejemplo de Jesús. Él dijo que Jehová le había enseñado a dar siempre palabras de ánimo y consuelo a las personas que sufren.
12 Las palabras que salen de nuestra boca no solo dependen de lo que hay en el corazón, sino también en la mente. Hasta el sabio rey Salomón meditó e investigó a fin de hallar “palabras deleitables” que poner por escrito (Ecl. 12:9, 10). Pero, ¿y si a usted se le hace difícil encontrar “palabras deleitables”? Pues intente aumentar su vocabulario. Una manera de hacerlo es tomando nota de las palabras que se usan en la Biblia y en nuestras publicaciones. Busque el significado de las palabras que no conozca. Pero más importante aún, úselas de tal manera que beneficien a los demás. La Biblia dice que Jehová capacitó a su Hijo para que pudiera dar palabras de aliento a quien las necesitara (Is. 50:4). Si medita antes de hablar, será más fácil que encuentre las palabras adecuadas (Sant. 1:19). Pregúntese: “Si digo esto que estoy pensando, ¿me entenderán los demás? ¿Cómo los haré sentir?”.
LENGUAJE SENCILLO: 12 El rey Salomón era muy sabio, pero tuvo que pensar mucho para escribir palabras correctas y agradables (Eclesiastés 12:9, 10). Esto nos enseña que se requiere esfuerzo para encontrar las palabras adecuadas al hablar. ¿Qué nos ayudará a encontrarlas? Podemos aprender nuevas expresiones leyendo la Biblia y nuestras publicaciones. Y si no conocemos alguna expresión, podemos buscar su significado. También podemos fijarnos en el ejemplo de Jesús. Él dijo que Jehová le había enseñado a dar siempre palabras de ánimo y consuelo a las personas que sufren (Isaías 50:4). Además, debemos pensar en cómo afectará a otros lo que digamos (Santiago 1:19). Podemos preguntarnos: “Si digo esto, ¿qué entenderá la otra persona? ¿Cómo se sentirá?”.
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(Eclesiastés 12:9-10) 9 Y además de haberse hecho sabio el congregador, también enseñó de continuo conocimiento a la gente, y meditó e hizo un escudriñamiento cabal, a fin de arreglar muchos proverbios ordenadamente. 10 El congregador procuró hallar las palabras deleitables y la escritura de palabras correctas de verdad.
(Isaías 50:4) 4 El Señor Soberano Jehová mismo me ha dado la lengua de los enseñados, para que sepa responder al cansado con una palabra. Él despierta mañana a mañana; me despierta el oído para que oiga como los enseñados.
(Santiago 1:19) 19 Sepan esto, mis amados hermanos. Todo hombre tiene que ser presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira;
13. ¿Por qué es importante que seamos claros al hablar?
RESPUESTA: Veamos un ejemplo. Los israelitas usaban trompetas para dar señales. Una de las señales servía para mandar al pueblo que se reuniera en algún lugar. Otra señal servía para mandar a los soldados que atacaran al enemigo. Si la señal de la trompeta no era clara, los soldados podían confundirse. Con nuestra manera de hablar pasa algo parecido. La Biblia dice que debemos hablar de una manera fácil de entender.
13 En Israel se usaban toques de trompeta para dar instrucciones al pueblo. Un tipo de toque para que se reuniera, otro para que levantara el campamento, otro para que el ejército atacara al enemigo... Imagínese qué pasaría si durante una batalla los soldados no pudieran distinguir el toque de trompeta y no supieran qué instrucciones se estaban dando. ¡Sería un desastre! De manera parecida, si no somos claros al hablar o si nos andamos por las ramas, podríamos confundir a quienes nos escuchan. Por supuesto, una cosa es ser claro y otra muy distinta es ser brusco o hablar sin tacto (lea 1 Corintios 14:8, 9).
LENGUAJE SENCILLO: 13 Es importante que nuestra forma de hablar sea fácil de entender. Para ver por qué, veamos un ejemplo. Los israelitas usaban trompetas para dar señales. Una de las señales servía para mandar al pueblo que se reuniera en algún lugar. Otra señal servía para mandar a los soldados que atacaran al enemigo. Si la señal de la trompeta no era clara, los soldados podían confundirse. Con nuestra manera de hablar pasa algo parecido. La Biblia dice que debemos hablar de una manera fácil de entender. Si no, las personas tal vez se confundan o no nos entiendan. Eso sí, aunque hablemos con claridad, tengamos cuidado de no ser bruscos ni faltarles el respeto a los demás (lea 1 Corintios 14:8, 9).
(1 Corintios 14:8-9) 8 Porque en verdad, si la trompeta da un toque de llamada indistinto, ¿quién se preparará para el combate? 9 Así mismo ustedes también, a menos que por la lengua profieran habla fácil de entender, ¿cómo se sabrá lo que se está hablando? En efecto, estarán hablando al aire.
14. Mencione un ejemplo que demuestra lo fácil que era entender a Jesús.
RESPUESTA: Él no usó palabras innecesarias ni difíciles para impresionar a la gente. Tampoco ofendió a nadie con lo que dijo. Explicó cosas muy importantes, pero siempre con palabras sencillas. Por ejemplo, les habló de las aves y de cómo Jehová cubre sus necesidades. Luego les dijo que ellos eran como esas aves y les preguntó: “¿No valen ustedes más que ellas?”
14 Nadie ha sabido elegir sus palabras mejor que Jesús. Pensemos en su breve, pero impactante Sermón del Monte, que se encuentra en los capítulos 5 a 7 de Mateo. Jesús no usó palabras rebuscadas o difíciles de entender; tampoco habló con rudeza o brusquedad. Eligió expresiones sencillas y claras que llegaran al corazón. Por ejemplo, él sabía que a sus oyentes les preocupaba conseguir el pan de cada día. Para tranquilizarlos, les habló de las aves y de cómo Jehová cubre sus necesidades. Luego les dijo que ellos eran como esas aves y les preguntó: “¿No valen ustedes más que ellas?” (Mat. 6:26). ¡Qué palabras tan sencillas, pero tan poderosas! Veamos ahora con más detalle el último aspecto: cómo decirlo.
LENGUAJE SENCILLO: 14 Jesús siempre hablaba de una manera fácil de entender. Pensemos en el discurso que leemos en los capítulos 5 a 7 de Mateo. Él no usó palabras innecesarias ni difíciles para impresionar a la gente. Tampoco ofendió a nadie con lo que dijo. Explicó cosas muy importantes, pero siempre con palabras sencillas. Por ejemplo, en este discurso enseñó a sus discípulos que no debían preocuparse por lo que comerían cada día. Para que siempre recordaran esta idea, les dijo que se fijaran en cómo Jehová alimenta a las aves. Y luego les preguntó: “¿No valen ustedes más que ellas?” (Mateo 6:26). De esta manera tan sencilla los animó y les enseñó una lección muy importante.
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(Mateo 5:1-29) 5 Cuando vio las muchedumbres, subió a la montaña; y después que se sentó, vinieron a él sus discípulos; 2 y él, abriendo la boca, se puso a enseñarles, diciendo: 3 “Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos. 4 ”Felices son los que se lamentan, puesto que ellos serán consolados. 5 ”Felices son los de genio apacible, puesto que ellos heredarán la tierra. 6 ”Felices son los que tienen hambre y sed de justicia, puesto que ellos serán saciados. 7 ”Felices son los misericordiosos, puesto que a ellos se les mostrará misericordia. 8 ”Felices son los de corazón puro, puesto que ellos verán a Dios. 9 ”Felices son los pacíficos, puesto que a ellos se les llamará ‘hijos de Dios’. 10 ”Felices son los que han sido perseguidos por causa de la justicia, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos. 11 ”Felices son ustedes cuando los vituperen y los persigan y mentirosamente digan toda suerte de cosa inicua contra ustedes por mi causa. 12 Regocíjense y salten de gozo, puesto que grande es su galardón en los cielos; porque de esa manera persiguieron a los profetas antes de ustedes. 13 ”Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su fuerza, ¿cómo se le restaurará su salinidad? Ya no sirve para nada, sino para echarla fuera para que los hombres la huellen. 14 ”Ustedes son la luz del mundo. No se puede esconder una ciudad cuando está situada sobre una montaña. 15 No se enciende una lámpara y se pone debajo de la cesta de medir, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. 16 Así mismo resplandezca la luz de ustedes delante de los hombres, para que ellos vean sus obras excelentes y den gloria al Padre de ustedes que está en los cielos. 17 ”No piensen que vine a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir; 18 porque en verdad les digo que antes pasarían el cielo y la tierra que pasar de modo alguno una letra diminuta o una pizca de una letra de la Ley sin que sucedan todas las cosas. 19 Por eso, cualquiera que quiebre uno de estos mandamientos más pequeños y enseñe así a la humanidad, será llamado ‘más pequeño’ con relación al reino de los cielos. En cuanto a cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado ‘grande’ con relación al reino de los cielos. 20 Porque les digo a ustedes que si su justicia no abunda más que la de los escribas y fariseos, de ningún modo entrarán en el reino de los cielos. 21 ”Oyeron que se dijo a los de la antigüedad: ‘No debes asesinar; pero quienquiera que cometa un asesinato será responsable al tribunal de justicia’. 22 Sin embargo, yo les digo que todo el que continúe airado con su hermano será responsable al tribunal de justicia; pero quienquiera que se dirija a su hermano con una palabra execrable de desdén será responsable al Tribunal Supremo; mientras que quienquiera que diga: ‘¡Despreciable necio!’, estará expuesto al Gehena de fuego. 23 ”Por eso, si estás llevando tu dádiva al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu dádiva allí enfrente del altar, y vete; primero haz las paces con tu hermano, y luego, cuando hayas vuelto, ofrece tu dádiva. 25 ”Ocúpate en arreglar prestamente los asuntos con el que se queja contra ti en juicio, mientras estás con él en camino hacia allá, no sea que el querellante te entregue al juez, y el juez al servidor del tribunal, y seas echado en prisión. 26 Te digo en verdad: De seguro no saldrás de allí hasta que hayas pagado la última moneda de ínfimo valor. 27 ”Oyeron ustedes que se dijo: ‘No debes cometer adulterio’. 28 Pero yo les digo que todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. 29 Ahora bien, si ese ojo derecho tuyo te está haciendo tropezar, arráncalo y échalo de ti. Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo tu cuerpo sea arrojado en el Gehena.
(Mateo 6:26) 26 Observen atentamente las aves del cielo, porque ellas no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; no obstante, su Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes más que ellas?
CÓMO DECIRLO
15. ¿Por qué debemos hablar con amabilidad?
RESPUESTA: A la gente le gustaba escuchar a Jesús porque él hablaba de manera amable. Si nosotros también somos amables al hablar, las personas estarán más dispuestas a escucharnos y a aceptar lo que les decimos. Por eso es sumamente importante que respetemos a los demás y tomemos en cuenta sus sentimientos.
15 No solo es importante escoger bien nuestras palabras, sino también la manera en que vamos a decirlas. Cuando Jesús habló en la sinagoga de su pueblo, Nazaret, la gente se quedó maravillada por su manera de hablar tan agradable (Luc. 4:22). Así es, las palabras dichas de manera agradable son más convincentes y llegan mejor al corazón (Prov. 25:15). ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Jesús? Hablando con amabilidad y tomando en cuenta los sentimientos de quienes nos escuchan. Al ver el esfuerzo que hacía la gente por escucharlo, Jesús sintió compasión y “comenzó a enseñarles muchas cosas” (Mar. 6:34). Ni siquiera cuando sus enemigos lo insultaron respondió mal (1 Ped. 2:23).
LENGUAJE SENCILLO: 15 Como hemos visto, debemos pensar bien lo que vamos a decir. Pero también debemos pensar en cómo decirlo. A la gente le gustaba escuchar a Jesús porque él hablaba de manera amable (Lucas 4:22). Si nosotros también somos amables al hablar, las personas estarán más dispuestas a escucharnos y a aceptar lo que les decimos (Proverbios 25:15). ¿Qué nos ayudará a ser amables? Respetar a los demás y tomar en cuenta sus sentimientos. Eso era lo que hacía Jesús. Por ejemplo, cuando vio que un grupo de personas había hecho un gran esfuerzo para encontrarlo y escucharlo, con gusto les dedicó tiempo y les enseñó muchas cosas (Marcos 6:34). Y cuando en otras ocasiones la gente lo insultó, él nunca respondió de la misma manera (1 Pedro 2:23).
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(Lucas 4:22) 22 Y todos daban testimonio favorable acerca de él y se maravillaban de las palabras llenas de gracia que procedían de su boca, y decían: “Este es hijo de José, ¿verdad?”.
(Proverbios 25:15) 15 Por paciencia se induce a un comandante, y una lengua apacible misma puede quebrar un hueso.
(Marcos 6:34) 34 Pues, al salir, él vio una muchedumbre grande, y se enterneció por ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Y comenzó a enseñarles muchas cosas.
(1 Pedro 2:23) 23 Cuando lo estaban injuriando, no se puso a injuriar en cambio. Cuando estaba sufriendo, no se puso a amenazar, sino que siguió encomendándose al que juzga con justicia.
16, 17. a) ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Jesús al hablar con familiares y amigos cercanos? (Vea la ilustración del principio.) b) Mencione el ejemplo de alguien que supo cómo hablar.
RESPUESTA A): Jesús. Él siempre trató con respeto a sus amigos. Cuando algunos de ellos discutieron sobre quién era más importante, los corrigió con cariño. Hasta les puso de ejemplo a un niñito para ayudarlos a cambiar de actitud (Marcos 9:33-37). En la congregación, los ancianos deben copiar a Jesús y dar consejos con amabilidad (Gálatas 6:1).
RESPUESTA B): Veamos lo que le pasó a una madre que estaba criando sola a su hijo adolescente. El joven estaba haciendo cosas malas a escondidas. Un día, una hermana se enteró y quiso animar a la madre. Sin mala intención, le dijo: “¡Qué lástima que no lo hayas sabido educar!”. Antes de responder, la madre se detuvo a pensar y se esforzó por mantener la calma. Luego le respondió con amabilidad que no se había dado por vencida y que seguiría esforzándose por educar a su hijo. Gracias a su buena reacción, las dos siguieron siendo amigas. Además, el hijo escuchó lo que su madre había dicho. Al darse cuenta de que ella no lo había dado por perdido, dejó de hacer cosas malas, se bautizó y más tarde sirvió en Betel. ¿Qué aprendemos de esto? Que sin importar que estemos hablando con hermanos, familiares o personas desconocidas, siempre debemos hablar con respeto (Colosenses 4:6).
16 Hablar con amabilidad y tacto es especialmente difícil cuando estamos con alguien al que conocemos bien, ya que nos sentimos en la libertad de ser más francos. Puede tratarse de un familiar o de un amigo cercano de la congregación. ¿Pensó Jesús en algún momento que la amistad tan cercana que tenía con sus apóstoles le daba libertad para ser grosero con ellos? Al contrario. Aunque no dejaban de discutir sobre quién de ellos era el mayor, Jesús los corrigió con tacto y usó a un niño para enseñarles una poderosa lección (Mar. 9:33-37). Los ancianos en especial deben seguir su ejemplo y dar consejo con apacibilidad (Gál. 6:1).
17 Aun si alguien nos dice algo ofensivo, las palabras amables y bien pensadas pueden aliviar la tensión (Prov. 15:1). En una congregación, una madre soltera tenía un hijo adolescente que estaba llevando una doble vida. Una hermana le dijo sin malas intenciones: “¡Qué lástima que no lo hayas sabido educar!”. ¿Cómo cree que reaccionó la madre? Se detuvo a pensar antes de hablar y dijo: “Es cierto que mi hijo no está tan bien como yo quisiera, pero aún no he terminado mi trabajo. ¿Por qué no hablamos después del Armagedón? Entonces veremos el resultado”. Esta respuesta tan calmada no solo ayudó a la madre a mantener la paz con la otra hermana, sino que hizo recapacitar a su hijo, que alcanzó a escuchar la conversación. Al darse cuenta de que su madre no lo había dado por perdido, tomó la decisión de dejar sus malas amistades. Con el tiempo se bautizó y sirvió por un tiempo en Betel. Sea que hablemos con nuestros hermanos, con la familia o con desconocidos, asegurémonos de que a nuestras palabras nunca les falte su pizca de sal (Col. 4:6).
LENGUAJE SENCILLO: 16 Todos queremos mucho a nuestros familiares y amigos. Pero como tenemos confianza, tal vez nos parezca que no es tan necesario tener cuidado al hablar con ellos. A veces hasta puede que digamos algo que les haga daño. Pero pensemos en Jesús. Él siempre trató con respeto a sus amigos. Cuando algunos de ellos discutieron sobre quién era más importante, los corrigió con cariño. Hasta les puso de ejemplo a un niñito para ayudarlos a cambiar de actitud (Marcos 9:33-37). En la congregación, los ancianos deben copiar a Jesús y dar consejos con amabilidad (Gálatas 6:1).
17 ¿Y si alguien nos dice algo que nos ofende? Lo mejor siempre es responder con amabilidad (Proverbios 15:1). Veamos lo que le pasó a una madre que estaba criando sola a su hijo adolescente. El joven estaba haciendo cosas malas a escondidas. Un día, una hermana se enteró y quiso animar a la madre. Sin mala intención, le dijo: “¡Qué lástima que no lo hayas sabido educar!”. Antes de responder, la madre se detuvo a pensar y se esforzó por mantener la calma. Luego le respondió con amabilidad que no se había dado por vencida y que seguiría esforzándose por educar a su hijo. Gracias a su buena reacción, las dos siguieron siendo amigas. Además, el hijo escuchó lo que su madre había dicho. Al darse cuenta de que ella no lo había dado por perdido, dejó de hacer cosas malas, se bautizó y más tarde sirvió en Betel. ¿Qué aprendemos de esto? Que sin importar que estemos hablando con hermanos, familiares o personas desconocidas, nuestra forma de hablar debe estar “sazonada con sal”. En otras palabras, siempre debemos hablar con respeto (Colosenses 4:6).
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(Marcos 9:33-37) 33 Y entraron en Capernaum. Ahora bien, cuando estuvo en la casa, les hizo la pregunta: “¿Qué discutían en el camino?”. 34 Se quedaron callados, porque en el camino habían discutido entre sí sobre quién era el mayor. 35 De modo que él se sentó y llamó a los doce y les dijo: “Si alguien quiere ser el primero, tiene que ser el último de todos y ministro de todos”. 36 Y tomando a un niñito, lo puso de pie en medio de ellos y lo rodeó con los brazos y les dijo: 37 “Cualquiera que reciba a uno de tales niñitos sobre la base de mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, no me recibe a mí [solamente], sino [también] al que me envió”.
(Gálatas 6:1) 6 Hermanos, aunque un hombre dé algún paso en falso antes que se dé cuenta de ello, ustedes los que tienen las debidas cualidades espirituales traten de reajustar a tal hombre con espíritu de apacibilidad, vigilándote a ti mismo, por temor de que tú también seas tentado.
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(Proverbios 15:1) 15 La respuesta, cuando es apacible, aparta la furia, pero la palabra que causa dolor hace subir la cólera.
(Colosenses 4:6) 6 Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que sepan cómo deben dar una respuesta a cada uno.
18. ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Jesús?
RESPUESTA: sigamos el ejemplo de Jesús y elijamos bien cuándo hablar, qué decir y cómo decirlo. Seamos siempre amables y usemos las palabras para animar a los demás y para hacer feliz a Jehová.
18 La capacidad de expresar nuestros pensamientos y sentimientos es un auténtico milagro. Sigamos el ejemplo de Jesús: escojamos bien qué decir, cuándo decirlo y cómo decirlo. Así ayudaremos a los demás y le demostraremos a Jehová que estamos usando bien el hermoso regalo que nos ha dado.
LENGUAJE SENCILLO: 18 La capacidad de expresar a otros lo que pensamos y sentimos es un regalo precioso de Jehová. Por eso, sigamos el ejemplo de Jesús y elijamos bien cuándo hablar, qué decir y cómo decirlo. Seamos siempre amables y usemos las palabras para animar a los demás y para hacer feliz a Jehová.
ANTES DE HABLAR, PREGÚNTESE:
- CUÁNDO: ¿Es el mejor momento?
- QUÉ: ¿He escogido mis palabras con cuidado?
- CÓMO: ¿Voy a hablar con amabilidad?
¿QUÉ SIGNIFICA?
- Hablar con respeto: significa tratar de forma amable a las personas porque tomamos en cuenta sus sentimientos y no queremos decir nada que les haga daño
¿CÓMO NOS AYUDA EL EJEMPLO DE JESÚS A DECIDIR...
... cuándo vamos a hablar? (8) Jesús sabía cuándo hablar y cuándo no (Juan 18:33-37; 19:8-11). En una ocasión les dijo a sus apóstoles: “Tengo muchas cosas que decirles todavía, pero no las pueden soportar ahora” (Juan 16:12). (9) Hay otras ocasiones en las que es necesario esperar a que llegue el mejor momento para hablar. Por ejemplo, ¿cómo reaccionaría si alguien le dijera algo ofensivo? Lo más prudente sería detenerse y preguntarse si siquiera hay que responder
... qué vamos a decir? (10) La Biblia nos aconseja que no usemos palabras ofensivas, sino animadoras, que ayuden a los demás (Efes. 4:29, 31). (11) Jesús dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mat. 12:34). O sea, las cosas que decimos revelan lo hay en nuestro corazón, lo que pensamos de los demás. Si en nuestro corazón abundan el amor y la compasión, nuestras palabras serán amables y compasivas.
... cuándo vamos a hablar? (8) Jesús sabía cuándo hablar y cuándo no (Juan 18:33-37; 19:8-11). En una ocasión les dijo a sus apóstoles: “Tengo muchas cosas que decirles todavía, pero no las pueden soportar ahora” (Juan 16:12). (9) Hay otras ocasiones en las que es necesario esperar a que llegue el mejor momento para hablar. Por ejemplo, ¿cómo reaccionaría si alguien le dijera algo ofensivo? Lo más prudente sería detenerse y preguntarse si siquiera hay que responder
... qué vamos a decir? (10) La Biblia nos aconseja que no usemos palabras ofensivas, sino animadoras, que ayuden a los demás (Efes. 4:29, 31). (11) Jesús dijo que “de la abundancia del corazón habla la boca” (Mat. 12:34). O sea, las cosas que decimos revelan lo hay en nuestro corazón, lo que pensamos de los demás. Si en nuestro corazón abundan el amor y la compasión, nuestras palabras serán amables y compasivas.
... cómo vamos a decirlo? (16) Cuando Jesús habló en la sinagoga de su pueblo, Nazaret, la gente se quedó maravillada por su manera de hablar tan agradable (Luc. 4:22). Así es, las palabras dichas de manera agradable son más convincentes y llegan mejor al corazón (Prov. 25:15). ¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Jesús? Hablando con amabilidad y tomando en cuenta los sentimientos de quienes nos escuchan. Al ver el esfuerzo que hacía la gente por escucharlo, Jesús sintió compasión y “comenzó a enseñarles muchas cosas” (Mar. 6:34). Ni siquiera cuando sus enemigos lo insultaron respondió mal (1 Ped. 2:23).

