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Estudio de La Atalaya ( Respuestas Practicas ) (Semana del 22 a 28 de Febrero)


¿Qué podemos hacer cuando nos ponemos enfermos?

“Jehová mismo lo sustentará [durante su] enfermedad.” (SAL. 41:3)

CANCIONES 23 Y 138

¿QUÉ APRENDIÓ HOY?
  • ¿Por qué consuelan a los enfermos las palabras del Salmo 41:3?
  • ¿Por qué no debemos esperar que Jehová nos cure milagrosamente hoy día?
  • ¿Qué precaución debemos tener al dar y recibir consejos de salud?


1, 2. a) ¿Qué pregunta es posible que nos hayamos hecho? b) ¿Qué hizo Jehová en tiempos bíblicos?

RESPUESTA A): Si usted, un amigo o algún familiar han tenido una enfermedad grave, muy probablemente se haya llegado a preguntar si lograría curarse. Esa misma pregunta se la hicieron personajes bíblicos del pasado.
RESPUESTA B): En tiempos bíblicos, Jehová a veces usó su poder para curar a algunas personas. Incluso les dio su poder a algunos profetas para resucitar muertos

“¿PERO cuándo va a acabar esta enfermedad?” Es normal hacerse esta pregunta cuando uno o un ser querido sufre una enfermedad grave. Algo parecido se preguntaron dos reyes que gobernaron en los días de Elías y Eliseo. Uno de ellos fue el hijo de Acab y Jezabel, Ocozías, quien tuvo una caída seria. El otro fue Ben-hadad, rey de Siria, quien estuvo muy enfermo (2 Rey. 1:2;8:7, 8).
En tiempos bíblicos, Jehová curó a algunas personas, y a otras les devolvió la vida por medio de sus profetas (1 Rey. 17:17-24; 2 Rey. 4:17-20, 32-35). Hoy día, muchos se preguntan si Dios hará algo por ellos. ¿Hay alguna razón para esperar que haya curaciones milagrosas en nuestro tiempo?
LENGUAJE SENCILLO: COMO es natural, todos queremos tener buena salud. Si usted alguna vez ha tenido una enfermedad muy grave, tal vez llegó a preguntarse si lograría curarse. O quizás se pregunta lo mismo si tiene a un amigo o un familiar muy enfermo. La Biblia habla de varias personas que se preguntaban si un día se curarían. Una de esas personas fue el rey Ocozías, que era hijo de Acab y Jezabel. Él tuvo una caída y preguntó si se recuperaría de sus heridas. Más tarde, el rey Ben-hadad de Siria también quiso saber si alguna vez se curaría (2 Reyes 1:2; 8:7, 8).
2 En tiempos bíblicos, Jehová a veces usó su poder para curar a algunas personas. Incluso les dio su poder a algunos profetas para resucitar muertos (1 Reyes 17:17-24; 2 Reyes 4:17-20, 32-35). Por eso, algunas personas que están enfermas se preguntan si hoy día Dios también usará su poder para curarlas.
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(2 Reyes 1:2) 2  Entonces Ocozías se cayó por el enrejado de su cámara del techo que estaba en Samaria, y enfermó. Por lo tanto, envió mensajeros y dijo a estos: “Vayan, inquieran de Baal-zebub, el dios de Eqrón, si reviviré de esta enfermedad”.
(2 Reyes 8:7-8) 7  Y Eliseo procedió a ir a Damasco; y Ben-hadad el rey de Siria estaba enfermo. Por lo tanto, se le dio informe a este, diciendo: “El hombre del Dios [verdadero] ha llegado hasta aquí”. 8  Ante eso, el rey dijo a Hazael: “Toma un regalo en tu mano y ve al encuentro del hombre del Dios [verdadero], y tienes que inquirir de Jehová por medio de él, y decir: ‘¿Reviviré de esta enfermedad?’”.
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(1 Reyes 17:17-24) 17  Y después de estas cosas aconteció que el hijo de la mujer, el ama de la casa, enfermó, y su enfermedad llegó a ser tan grave que no quedó aliento en él. 18  Ante esto, ella dijo a Elías: “¿Qué tengo yo que ver contigo, oh hombre del Dios [verdadero]? Has venido a mí para que se recuerde mi error y para dar muerte a mi hijo”. 19  Pero él le dijo: “Dame tu hijo”. Entonces lo tomó del seno de ella y lo llevó arriba a la cámara en el techo, donde él moraba, y lo acostó sobre su propio lecho. 20  Y empezó a clamar a Jehová y a decir: “Oh Jehová mi Dios, ¿también sobre la viuda con quien estoy residiendo como forastero tienes que traer perjuicio, dando muerte a su hijo?”. 21  Y procedió a estirarse sobre el niño tres veces y a clamar a Jehová y a decir: “Oh Jehová mi Dios, por favor, haz que el alma de este niño vuelva dentro de él”. 22  Finalmente Jehová escuchó la voz de Elías, de modo que el alma del niño volvió dentro de él, y llegó a vivir. 23  Elías ahora tomó al niño y lo bajó desde la cámara en el techo hasta dentro de la casa, y se lo dio a su madre; y entonces dijo Elías: “Mira, tu hijo está vivo”. 24  Ante esto, la mujer dijo a Elías: “Ahora, de veras, sí sé que eres un hombre de Dios, y que la palabra de Jehová en tu boca es verdadera”.
(2 Reyes 4:17-20) 17  Sin embargo, la mujer llegó a estar encinta y dio a luz un hijo, a este tiempo señalado, el año siguiente, tal como le había hablado Eliseo. 18  Y el niño siguió creciendo, y un día aconteció que salió como de costumbre a su padre con los segadores. 19  Y siguió diciendo a su padre: “¡Mi cabeza, ay mi cabeza!”. Por fin [el padre] dijo al servidor: “Cárgalo hasta su madre”. 20  Por lo tanto, él lo cargó y lo llevó a su madre. Y [el niño] se quedó sentado sobre las rodillas de ella hasta el mediodía, y gradualmente murió.
(2 Reyes 4:32-35) 32  Por fin Eliseo entró en la casa, y el muchacho estaba allí muerto, tendido sobre su lecho. 33  Entonces él entró y cerró la puerta tras ellos dos y empezó a orar a Jehová. 34  Por fin subió y se acostó sobre el niño, y puso su propia boca sobre la boca de él, y sus propios ojos sobre los ojos de él, y las palmas de sus propias manos sobre las palmas de las manos de él, y se quedó doblado sobre él, y la carne del niño se calentó gradualmente. 35  Entonces [Eliseo] se puso a andar de nuevo en la casa, una vez hacia acá y una vez hacia allá, después de lo cual subió y se dobló sobre él. Y el muchacho se puso a estornudar hasta siete veces, después de lo cual el muchacho abrió los ojos.

3-5. a) ¿Qué poder tienen Jehová y Jesús? b) ¿Qué preguntas contestaremos en este artículo?

RESPUESTA A): Jehová puede influir en la salud de las personas, la biblia muestra que castigo a un rey de Egipto y a Miriam con una enfermedad. Pero Jehová también puede usar su poder para proteger a sus siervos y hacer que no se enfermen. O curarlas como sucedió con Job cuando estaba tan enfermo que quería morirse.  Jesús también puede curar a las personas. cuando estuvo en la tierra curó a leprosos, epilépticos, ciegos, paralíticos y a otros enfermos
RESPUESTA B): ¿Debemos esperar que Jehová o Jesús eliminen todos nuestros males hoy día? ¿Qué cosas debemos tomar en cuenta en nuestra lucha contra las enfermedades?
Está claro que Jehová puede influir en nuestra salud si lo desea, como lo confirma la Biblia. En ocasiones castigó a algunas personas con una enfermedad, entre ellas el faraón de los días de Abrahán y la hermana de Moisés, Miriam (Gén. 12:17; Núm. 12:9, 10; 2 Sam. 24:15). También advirtió a los israelitas de que si le daban la espalda, los castigaría con plagas y enfermedades (Deut. 28:58-61). Además podía curar a sus siervos o evitar que enfermaran (Éx. 23:25; Deut. 7:15). Por ejemplo, curó a Job, que estaba tan enfermo que deseaba morir (Job 2:7; 3:11-13; 42:10, 16).
Como vemos, Jehová puede intervenir en la vida de una persona y curarlaJesús también tiene ese poder. La Biblia dice que curó a leprosos, epilépticos, ciegos y paralíticos (lea Mateo 4:23, 24; Juan 9:1-7). Para nuestra gran alegría, aquellos milagros no son más que un adelanto de lo que hará Jesús por la humanidad en un futuro cercano. Cuando llegue ese día, no oiremos a nadie decir: “Estoy enfermo” (Is. 33:24).
Ahora bien, ¿debemos esperar que Jehová o Jesús eliminen todos nuestros males hoy día? ¿Qué cosas debemos tomar en cuenta en nuestra lucha contra las enfermedades?
LENGUAJE SENCILLO: 3 Jehová puede usar su poder para hacer que algunas personas se enfermen. Por ejemplo, él castigó con una enfermedad a un rey de Egipto y a la hermana de Moisés (Génesis 12:17; Números 12:9, 10; 2 Samuel 24:15). Y cuando los israelitas le desobedecieron, Dios los castigó con plagas y enfermedades (Deuteronomio 28:58-61). Pero Jehová también puede usar su poder para proteger a sus siervos y hacer que no se enfermen (Éxodo 23:25; Deuteronomio 7:15). A veces incluso curó a algunos de ellos. Por ejemplo, curó a Job cuando estaba tan enfermo que quería morirse (Job 2:7; 3:11-13; 42:10, 16).
4 Al igual que Jehová, Jesús puede curar a las personas. Cuando estuvo en la Tierra, curó a leprosos, epilépticos, ciegos, paralíticos y a otros enfermos (lea Mateo 4:23, 24; Juan 9:1-7). Estos milagros nos hacen imaginar todo lo que Jesús hará en el Paraíso. Cuando vivamos allí, nadie dirá: “Estoy enfermo” (Isaías 33:24).
5 Entonces, si estamos muy enfermos, ¿podemos esperar que Jehová o Jesús usen su poder para curarnos hoy día? ¿Qué debemos tomar en cuenta cuando vamos a elegir un tratamiento?
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(Génesis 12:17) 17  Entonces Jehová tocó a Faraón y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, esposa de Abrán.


(Números 12:9-10) 9  Y la cólera de Jehová se enardeció contra ellos, y él procedió a irse. 10  Y la nube se apartó de sobre la tienda, y, ¡mire!, Míriam estaba herida de lepra tan blanca como la nieve. Entonces Aarón se volvió hacia Míriam, y, ¡mire!, estaba herida de lepra.
(2 Samuel 24:15) 15  Entonces Jehová dio una peste en Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado, de modo que del pueblo, desde Dan hasta Beer-seba, setenta mil personas murieron.
(Deuteronomio 28:58-61) 58  ”Si no tienes cuidado de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, para que temas este nombre glorioso e inspirador de temor: aun Jehová, tu Dios, 59  entonces Jehová ciertamente hará que tus plagas y las plagas de tu prole sean especialmente severas, plagas grandes y duraderas, y enfermedades malignas y duraderas. 60  Y él verdaderamente hará volver sobre ti todas las dolencias de Egipto ante las cuales te asustaste, y ciertamente quedarán pegadas a ti. 61  También, cualquier enfermedad y cualquier plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová las hará venir sobre ti hasta que hayas sido aniquilado.
(Éxodo 23:25) 25  Y ustedes tienen que servir a Jehová su Dios, y él ciertamente bendecirá tu pan y tu agua; y verdaderamente apartaré yo la dolencia de en medio de ti.
(Deuteronomio 7:15) 15  Y Jehová ciertamente apartará de ti toda enfermedad; y en cuanto a todas las malas dolencias de Egipto que has conocido, no las pondrá sobre ti, y realmente las pondrá sobre todos los que te odien.
(Job 2:7) 7  De manera que Satanás salió de ante la persona de Jehová e hirió a Job con un divieso maligno desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.
(Job 3:11-13) 11  ¿Por qué desde la matriz no procedí a morir? ¿[Por qué no] salí del vientre mismo y entonces expiré? 12  ¿Por qué se presentaron rodillas delante de mí? ¿y por qué pechos, para que mamara? 13  Pues para ahora me hubiera acostado para estar libre de disturbio; hubiera dormido entonces; estuviera descansando
(Job 42:10) 10  Y Jehová mismo volvió atrás la condición de cautiverio de Job cuando este oró a favor de sus compañeros, y Jehová empezó a dar, además, todo lo que había sido de Job, en cantidad doble.
(Job 42:16) 16  Y después de esto Job continuó viviendo ciento cuarenta años, y llegó a ver a sus hijos y sus nietos... cuatro generaciones.
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(Mateo 4:23-24) 23  Y recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y predicando las buenas nuevas del reino y curando toda suerte de dolencia y toda suerte de mal entre el pueblo. 24  Y el informe acerca de él salió a toda Siria; y le trajeron todos los que se hallaban mal, los angustiados por diversas dolencias y tormentos, los endemoniados y epilépticos y paralíticos; y él los curó.
(Juan 9:1-7) 9  Entonces, al ir pasando, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2  Y sus discípulos le preguntaron: “Rabí, ¿quién pecó: este hombre, o sus padres, para que naciera ciego?”. 3  Jesús contestó: “Ni este hombre pecó, ni sus padres, sino que fue para que las obras de Dios se pusieran de manifiesto en su caso. 4  Tenemos que obrar las obras del que me envió mientras es de día; la noche viene cuando nadie puede trabajar. 5  Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo”. 6  Después de decir estas cosas, escupió en la tierra e hizo barro con la saliva, y puso su barro sobre los ojos [del hombre] 7  y le dijo: “Ve a lavarte en el estanque de Siloam” (que se traduce ‘Enviado’). Y él se fue, pues, y se lavó, y volvió viendo.
(Isaías 33:24) 24  Y ningún residente dirá: “Estoy enfermo”. La gente que more en [la tierra] constará de los que habrán sido perdonados por su error.

ENFERMOS, PERO NO SOLOS

6. ¿Qué dice la Biblia sobre las curaciones milagrosas que realizaban algunos cristianos del siglo primero?

RESPUESTA: Algunos cristianos curaron a enfermos y otros hablaron idiomas que no sabían hablar.  Pero la Biblia dijo que esos milagros dejarían de suceder, y eso fue lo que pasó. Por esta razón, hoy día no esperamos que Dios haga un milagro para curar a alguien.

En la Biblia leemos que, en el siglo primero, Dios les dio a algunos cristianos ungidos el poder de hacer milagros (Hech. 3:2-7; 9:36-42). Por ejemplo, el de curar enfermos (1 Cor. 12:4-11). Pero este poder, así como el de hablar en lenguas y el de profetizar, fue temporal (1 Cor. 13:8). Así que no podemos esperar que hoy día Dios nos cure milagrosamente a nosotros o a nuestros seres queridos.
LENGUAJE SENCILLO: 6 Jehová les dio su espíritu santo a los primeros cristianos, y algunos de ellos pudieron hacer milagros (Hechos 3:2-7; 9:36-42). Por ejemplo, algunos curaron a enfermos y otros hablaron idiomas que no sabían hablar (1 Corintios 12:4-11). Pero la Biblia dijo que esos milagros dejarían de suceder, y eso fue lo que pasó (1 Corintios 13:8). Por eso, hoy día no esperamos que Dios haga un milagro para curarnos a nosotros o a nuestros seres queridos.
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(Hechos 3:2-7) 2  y a cierto varón que era cojo desde la matriz de su madre lo llevaban, y diariamente lo ponían cerca de la puerta del templo que se llamaba Hermosa, para que pidiera dádivas de misericordia a los que entraban en el templo. 3  Cuando este alcanzó a ver a Pedro y a Juan, que estaban a punto de entrar en el templo, empezó a solicitar el recibir dádivas de misericordia. 4  Mas Pedro, junto con Juan, lo miró con fijeza y dijo: “Míranos”. 5  De modo que él fijó su atención en ellos, esperando conseguir algo de ellos. 6  Sin embargo, Pedro dijo: “Plata y oro no poseo, pero lo que tengo es lo que te doy: ¡En el nombre de Jesucristo el Nazareno, anda!”. 7  Con eso, lo asió de la mano derecha y lo levantó. Al instante se le pusieron firmes las plantas de los pies y los huesos de los tobillos;
(Hechos 9:36-42) 36  Pero en Jope había cierta discípula de nombre Tabita, que, traducido, significa Dorcas. Esta abundaba en buenos hechos y en dádivas de misericordia que hacía. 37  Pero en aquellos días sucedió que enfermó y murió. De modo que la lavaron y la pusieron en un aposento de arriba. 38  Ahora bien, como Lida estaba cerca de Jope, cuando los discípulos oyeron que Pedro estaba en esta ciudad le despacharon dos varones para suplicar[le]: “Por favor, no titubees en venir hasta donde estamos”. 39  Ante aquello, Pedro se levantó y fue con ellos. Y cuando llegó, lo condujeron al aposento de arriba; y todas las viudas se le presentaron llorando y exhibiendo muchas prendas de vestir interiores y exteriores que Dorcas solía hacer mientras estaba con ellas. 40  Pero Pedro hizo salir a todos y, doblando las rodillas, oró, y, volviéndose hacia el cuerpo, dijo: “Tabita, ¡levántate!”. Ella abrió los ojos y, alcanzando a ver a Pedro, se incorporó. 41  Dándole la mano, él la levantó, y llamó a los santos y a las viudas y la presentó viva. 42  Esto llegó a ser conocido por toda Jope, y muchos se hicieron creyentes en el Señor.
(1 Corintios 12:4-11) 4  Ahora bien, hay variedades de dones, pero hay el mismo espíritu; 5  y hay variedades de ministerios, y sin embargo hay el mismo Señor; 6  y hay variedades de operaciones, y sin embargo es el mismo Dios quien ejecuta todas las operaciones en todos. 7  Pero la manifestación del espíritu se da a cada uno con un propósito provechoso. 8  Por ejemplo, a uno se le da mediante el espíritu habla de sabiduría, a otro habla de conocimiento según el mismo espíritu, 9  a otro fe por el mismo espíritu, a otro dones de curaciones por ese único espíritu, 10  a otro operaciones de obras poderosas, a otro el profetizar, a otro discernimiento de expresiones inspiradas, a otro lenguas diferentes, y a otro interpretación de lenguas. 11  Pero todas estas operaciones las ejecuta el uno y mismo espíritu, distribuyendo a cada uno respectivamente así como dispone.
(1 Corintios 13:8) 8  El amor nunca falla. Pero sea que haya [dones de] profetizar, serán eliminados; sea que haya lenguas, cesarán; sea que haya conocimiento, será eliminado.

7. ¿Por qué son un gran consuelo las palabras del Salmo 41:3?

RESPUESTA:  Estas palabras nos muestran que si estamos muy enfermos, Jehová nos consolará y nos apoyará. Eso fue lo que hizo con sus siervos en el pasado. El rey David escribió: “Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición humilde; en el día de calamidad Jehová le proveerá escape. Jehová mismo lo guardará y lo conservará vivo”. Con estas palabras el rey David  quiso decir que si una persona enfermaba, Dios la ayudaría y la cuidaría. Él nos da valentía y sabiduría para enfrentar una enfermedad. 

Lo anterior no quiere decir que Dios no nos apoye cuando estamos enfermos. Él nos consuela y nos da sabiduría tal como hizo con sus siervos del pasado. El rey David escribió: “Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición humilde; en el día de calamidad Jehová le proveerá escape. Jehová mismo lo guardará y lo conservará vivo” (Sal. 41:1, 2). Como es obvio, David no estaba diciendo que Dios conservaría vivo hasta nuestros días al que hubiera mostrado consideración a los necesitados. Entonces, ¿cómo lo ayudaría? Apoyándolo y fortaleciéndolo mientras estuviera enfermo en su “diván”, es decir, en su cama (Sal. 41:3). Así es, la persona considerada puede estar segura de que Dios sabe lo que ha hecho y no lo olvidará. Además, Jehová creó el cuerpo humano con la capacidad de luchar contra las enfermedades, lo que de por sí es una gran ayuda.
LENGUAJE SENCILLO: 7 Pero si estamos muy enfermos, Jehová nos consolará y nos apoyará. Eso fue lo que hizo con sus siervos en el pasado. El rey David escribió: “Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición humilde; en el día de calamidad Jehová le proveerá escape. Jehová mismo lo guardará y lo conservará vivo” (Salmo 41:1, 2). ¿Quiso decir David que si en esa época una persona ayudaba a alguien humilde, esa persona nunca moriría? No. Lo que quiso decir es que si esa persona enfermaba, Dios la ayudaría y la cuidaría (Salmo 41:3). Nos anima saber que Jehová sabe lo que estamos sufriendo y no se olvida de nosotros. Él nos da valentía y sabiduría para enfrentar una enfermedad. Y además, ha hecho que nuestro cuerpo pueda recuperarse por sí mismo de algunas enfermedades.
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(Salmos 41:1-2) 41  Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición humilde; en el día de calamidad Jehová le proveerá escape. 2  Jehová mismo lo guardará y lo conservará vivo. Será pronunciado feliz en la tierra; e imposible es que lo entregues al alma de sus enemigos.
(Salmos 41:3) 3  Jehová mismo lo sustentará sobre un diván de enfermedad; ciertamente cambiarás toda su cama durante su enfermedad.

8. ¿Qué le pidió David a Jehová en el Salmo 41:4?

RESPUESTA: Le dijo a Jehová: “Muéstrame favor. De veras sana mi alma, porque he pecado contra ti” (Salmo 41:4). David sabía que Jehová había perdonado su pecado y buscó su ayuda mientras estaba enfermo.

David sabía de lo que estaba hablando cuando escribió el Salmo 41. En el versículo 4 leemos: “Oh Jehová, muéstrame favor. De veras [cúrame], porque he pecado contra ti”. Es probable que haya escrito estas palabras cuando Absalón, su hijo, trató de arrebatarle el trono. Quizás David estaba demasiado enfermo para hacerle frente. Aunque Jehová ya había perdonado su pecado con Bat-seba, él no lo olvidaba, pues estaba sufriendo las consecuencias (2 Sam. 12:7-14). Sin embargo, estaba seguro de que a pesar de todo Jehová lo cuidaría durante su enfermedad. Ahora bien, ¿le estaba pidiendo que hiciera un milagro para curarlo?
LENGUAJE SENCILLO: 8 El Salmo 41 habla de cuando el rey David estaba muy enfermo. Según parece, estaba muy preocupado porque su hijo Absalón quería quitarle el poder. Pero David estaba tan enfermo que no podía hacer nada para detenerlo. Él sabía que los problemas de su familia eran por culpa del pecado que cometió con Bat-seba (2 Samuel 12:7-14). ¿Qué hizo entonces? Le dijo a Jehová: “Muéstrame favor. De veras sana mi alma, porque he pecado contra ti” (Salmo 41:4). David sabía que Jehová había perdonado su pecado y buscó su ayuda mientras estaba enfermo. Pero ¿esperaba que Jehová hiciera un milagro y lo curara?
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(Salmos 41:1-13) 41  Feliz es cualquiera que obra con consideración para con el de condición humilde; en el día de calamidad Jehová le proveerá escape. 2  Jehová mismo lo guardará y lo conservará vivo. Será pronunciado feliz en la tierra; e imposible es que lo entregues al alma de sus enemigos. 3  Jehová mismo lo sustentará sobre un diván de enfermedad; ciertamente cambiarás toda su cama durante su enfermedad. 4  En cuanto a mí, dije: “Oh Jehová, muéstrame favor. De veras sana mi alma, porque he pecado contra ti”. 5  En cuanto a mis enemigos, ellos dicen lo que es malo respecto a mí: “¿Cuándo morirá, y realmente perecerá su nombre?”. 6  Y si uno sí viene a ver[me], falsedad es lo que su corazón habla; recoge para sí algo perjudicial; sale; allá afuera habla [de ello]. 7  En unidad contra mí cuchichean unos con otros todos los que me odian; contra mí siguen tramando algo malo para mí: 8  “Una cosa que para nada sirve está derramada sobre él; ahora que se ha acostado, no volverá a levantarse”. 9  También el hombre que estaba en paz conmigo, en quien yo confiaba, que estaba comiendo mi pan, ha engrandecido contra mí [su] talón. 10  En cuanto a ti, oh Jehová, muéstrame favor y haz que me levante, para que les dé el pago. 11  Por esto sí sé que te has deleitado en mí, porque mi enemigo no grita en triunfo sobre mí. 12  En cuanto a mí, a causa de mi integridad me has sostenido, y me colocarás delante de tu rostro hasta tiempo indefinido. 13  Bendito sea Jehová el Dios de Israel desde tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido. Amén y Amén.


(2 Samuel 12:7-14) 7  Entonces Natán dijo a David: “¡Tú mismo eres el hombre! Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de Israel: ‘Yo mismo te ungí por rey sobre Israel, y yo mismo te libré de la mano de Saúl. 8  Y me hallé dispuesto a darte la casa de tu señor y las esposas de tu señor en tu seno, y a darte la casa de Israel y de Judá. Y si no fuera suficiente, estaba dispuesto a añadirte cosas como estas así como otras cosas. 9  ¿Por qué despreciaste la palabra de Jehová, haciendo lo que es malo a sus ojos? A Urías el hitita lo derribaste a espada, y a su esposa la tomaste por esposa tuya, y a él lo mataste por la espada de los hijos de Ammón. 10  Y ahora una espada no se apartará de tu propia casa hasta tiempo indefinido, como consecuencia del hecho de que me despreciaste de modo que tomaste a la esposa de Urías el hitita para que llegara a ser tu esposa’. 11  Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Aquí estoy levantando contra ti calamidad procedente de tu propia casa; y ciertamente tomaré a tus esposas ante tus mismos ojos y las daré a tu semejante, y él ciertamente se acostará con tus esposas ante los ojos de este sol. 12  Mientras que tú mismo obraste en secreto, yo, por mi parte, haré esta cosa enfrente de todo Israel y enfrente del sol’”. 13  David ahora dijo a Natán: “He pecado contra Jehová”. Ante lo cual Natán dijo a David: “Jehová, a su vez, efectivamente deja pasar tu pecado. No morirás. 14  A pesar de esto, por cuanto indisputablemente has tratado a Jehová con falta de respeto mediante esta cosa, también el hijo mismo, que acaba de nacerte, positivamente morirá”.

9. a) ¿En qué se diferencian el caso de David y el de Ezequías? b) ¿Qué esperaba David que Jehová hiciera por él?

RESPUESTA A): Cuando el rey Ezequías estaba a punto de morir, Jehová hizo que se curara y viviera 15 años más.
RESPUESTA B): Él esperaba que Dios lo ayudara tal como ayudaría a la persona que es buena “con el de condición humilde”. David era un buen amigo de Jehová, así que le podía pedir que lo consolara y lo cuidara mientras estuviera enfermo. También le pidió que lo ayudara a recuperarse.

Es cierto que siglos después Jehová decidió curar al rey Ezequías, quien había enfermado gravemente y estaba al borde de la muerte. Jehová le permitió vivir quince años más, pero su caso fue excepcional (2 Rey. 20:1-6). David no pidió una curación milagrosa. ¿Cómo lo sabemos? Por el contexto. David dijo que Dios trataría bien a cualquiera que fuera considerado con los necesitados. Su deseo era que Dios lo tratara así, que lo cuidara mientras estuviera en cama enfermo. Como la relación entre Dios y él se había arreglado, podía pedirle que lo consolara y lo cuidara, y que su cuerpo se recuperara (Sal. 103:3). Nosotros podemos hacer lo mismo.
LENGUAJE SENCILLO: 9 En el pasado, Jehová decidió usar su poder para curar a algunas personas. Por ejemplo, cuando el rey Ezequías estaba a punto de morir, Jehová hizo que se curara y viviera 15 años más (2 Reyes 20:1-6). Entonces, ¿esperaba David que Jehová también hiciera un milagro con él? No. Él esperaba que Dios lo ayudara tal como ayudaría a la persona que es buena “con el de condición humilde”. David era un buen amigo de Jehová, así que le podía pedir que lo consolara y lo cuidara mientras estuviera enfermo. También le pidió que lo ayudara a recuperarse. Nosotros podemos pedir lo mismo que David (Salmo 103:3).
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(2 Reyes 20:1-6) 20  En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Por consiguiente, Isaías hijo de Amoz el profeta entró a donde él y le dijo: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Da mandatos a tu casa, porque tú mismo realmente morirás y no vivirás’”. 2  Ante aquello, él volvió el rostro a la pared y empezó a orar a Jehová, diciendo: 3  “Te ruego, oh Jehová, recuerda, por favor, cómo he andado delante de ti en veracidad y con corazón completo, y lo que era bueno a tus ojos he hecho”. Y Ezequías se puso a llorar profusamente. 4  Y aconteció que Isaías mismo aún no había salido al atrio de en medio cuando le vino la palabra misma de Jehová, que decía: 5  “Vuelve, y tienes que decir a Ezequías el caudillo de mi pueblo: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová el Dios de David tu antepasado: “He oído tu oración. He visto tus lágrimas. Aquí estoy sanándote. Al tercer día subirás a la casa de Jehová. 6  Y ciertamente añadiré quince años a tus días, y de la palma de la mano del rey de Asiria los libraré a ti y a esta ciudad, y ciertamente defenderé esta ciudad por causa de mí mismo y por causa de David mi siervo”’”.
(Salmos 103:3) 3  aquel que está perdonando todo tu error, que está sanando todas tus dolencias,

10. ¿Qué nos enseñan los casos de Trófimo y Epafrodito?

RESPUESTA: Pablo no curó a todas las personas enfermas que conoció. Por ejemplo, él tenía un amigo llamado Trófimo, que lo acompañó en un viaje de predicación. Sin embargo, Trófimo se enfermó. Pablo no lo curó, así que Trófimo ya no pudo seguir acompañándolo. de igual manera a Epafrodito amigo cercano de Pablo , La Biblia dice que se enfermó y estuvo a punto de morir, pero no dice que el apóstol lo curara. 

10 En el siglo primero había cristianos que podían hacer curaciones milagrosas, entre ellos el apóstol Pablo. Pero aun así, no todos los cristianos fueron curados por Dios (lea Hechos 14:8-10). Pablo curó al padre de Publio, que estaba en cama “con fiebre y disentería”. “Oró, puso las manos sobre él, y lo sanó.” (Hech. 28:8.) En cambio, no curó a Trófimo, uno de sus compañeros de viaje (Hech. 20:3-5, 22; 21:29). Cuando Trófimo cayó enfermo, no pudo continuar el viaje; tuvo que quedarse en Mileto para recuperarse (2 Tim. 4:20). A Epafrodito, amigo cercano de Pablo, le sucedió algo parecido. Cuando estuvo “casi a punto de morir” por una enfermedad, la Biblia no dice que el apóstol lo haya curado (Filip. 2:25-27, 30).
LENGUAJE SENCILLO: 10 El apóstol Pablo y otros cristianos tenían poder para curar enfermos (leaHechos 14:8-10). Por ejemplo, Pablo una vez curó a un hombre que tenía fiebre y una infección muy grave. Hechos 28:8 dice que “oró, puso las manos sobre él, y lo sanó”. Pero Pablo no curó a todas las personas enfermas que conoció. Por ejemplo, él tenía un amigo llamado Trófimo, que lo acompañó en un viaje de predicación (Hechos 20:3-5, 22; 21:29). Durante el viaje, Trófimo se enfermó. Pero Pablo no lo curó, así que Trófimo ya no pudo seguir acompañándolo (2 Timoteo 4:20). Pablo tenía otro amigo, llamado Epafrodito. La Biblia dice que se enfermó y estuvo a punto de morir, pero no dice que el apóstol lo curara (Filipenses 2:25-27, 30). Como vemos, Pablo y otros cristianos no curaron a todos los cristianos de sus tiempos.
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(Hechos 14:8-10) 8  Ahora bien, en Listra estaba sentado cierto varón imposibilitado de los pies, cojo desde la matriz de su madre, y no había andado nunca. 9  Este estaba escuchando hablar a Pablo, el cual, mirándolo fijamente, y viendo que tenía fe para recibir la salud, 10  dijo con voz fuerte: “Levántate erguido sobre tus pies”. Y él se levantó de un salto, y echó a andar.
(Hechos 28:8) 8  Pero aconteció que el padre de Publio estaba acostado, angustiado con fiebre y disentería, y Pablo entró a donde él y oró, puso las manos sobre él, y lo sanó.
(Hechos 20:3-5) 3  Y cuando hubo pasado tres meses allí, puesto que los judíos fraguaron un complot contra él cuando estaba a punto de embarcarse para Siria, se resolvió a volverse por Macedonia. 4  Le acompañaban Sópater hijo de Pirro, de Berea, Aristarco y Segundo, de los tesalonicenses, y Gayo de Derbe, y Timoteo, y, del [distrito de] Asia, Tíquico y Trófimo. 5  Estos fueron adelante y se quedaron esperándonos en Troas;
(Hechos 20:22) 22  Y ahora, ¡miren!, atado en el espíritu, estoy de viaje a Jerusalén, aunque no sé las cosas que me acontecerán en ella,
(Hechos 21:29) 29  Porque antes habían visto a Trófimo, efesio, en la ciudad con él, pero se imaginaban que Pablo lo había introducido en el templo.
(2 Timoteo 4:20) 20  Erasto se quedó en Corinto, pero a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto.
(Filipenses 2:25-27) 25  Sin embargo, considero necesario enviarles a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de armas, pero enviado y siervo personal de ustedes para mi necesidad, 26  puesto que él anhela verlos a todos y se siente abatido porque ustedes oyeron que él había enfermado. 27  Sí, en verdad estuvo enfermo casi a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él; de hecho, no solo de él, sino también de mí, para que yo no tuviera desconsuelo sobre desconsuelo.
(Filipenses 2:30) 30  porque a causa de la obra del Señor llegó a estar muy próximo a la muerte, al exponer su alma al peligro, para compensar de lleno la ausencia de ustedes aquí para prestarme servicio personal.

¿A QUIÉN DEBEMOS ACUDIR?

11, 12. a) ¿Qué ayuda es probable que Lucas le haya dado a Pablo? b) ¿Por qué decimos que Lucas estudió medicina?

RESPUESTA A): Quizás lo ayudó a él y a otros cristianos cuando se enfermaron (Gálatas 4:13). 
RESPUESTA B): Lucas era un médico de verdad. Por eso cuando escribió el libro de Lucas y el de Hechos, usó algunas palabras médicas y escribió sobre algunas curaciones que hizo Jesús. ¿Dónde o cuándo aprendió medicina? La Biblia no lo dice. Pero tal vez fue en una escuela de medicina que había en Laodicea, cerca de la ciudad de Colosas. Quizás por esto Pablo mencionó a Lucas en su carta a los colosenses y les dijo que les enviaba sus saludos.

11 El apóstol Pablo tuvo otro compañero de viaje: Lucas, “el médico amado” (Col. 4:14; Hech. 16:10-12; 20:5, 6). Es probable que Lucas haya atendido las necesidades médicas de Pablo y el resto de sus compañeros durante los viajes misionales que realizaron. ¿Cómo lo sabemos? Porque la Biblia dice que hubo ocasiones en las que Pablo enfermó mientras estaba de viaje (Gál. 4:13). Jesús dijo: “Los que están sanos no necesitan médico, pero los que se hallan mal sí” (Luc. 5:31). Y quién mejor que Lucas para ayudar cuando surgía la necesidad.
12 Lucas no era un médico improvisado; estudió medicina. Aunque la Biblia no dice dónde lo hizo, se cree que fue en Laodicea, donde había una escuela de medicina. ¿Por qué? Porque Pablo mandó los saludos de Lucas a los cristianos de Colosas, que estaba cerca de Laodicea. Si Lucas estudió en Laodicea, es probable que conociera a los hermanos de Colosas. Otra prueba de que estudió medicina es que incluyó en su evangelio muchas de las curaciones de Jesús y usó términos médicos en ese relato y en el de Hechos.
LENGUAJE SENCILLO: 11 Lucas era médico y acompañó a Pablo en algunos viajes de predicación (Hechos 16:10-12; 20:5, 6; Colosenses 4:14). Quizás lo ayudó a él y a otros cristianos cuando se enfermaron durante esos viajes (Gálatas 4:13). Como dijo Jesús, los que están enfermos necesitan que los ayude un doctor (Lucas 5:31). Tengamos cuidado con los consejos que recibamos sobre salud
12 Lucas no era solo alguien a quien le gustaba dar consejos para tener buena salud. Él era un médico de verdad. Por eso cuando escribió el libro de Lucas y el de Hechos, usó algunas palabras médicas y escribió sobre algunas curaciones que hizo Jesús. ¿Dónde o cuándo aprendió medicina? La Biblia no lo dice. Pero tal vez fue en una escuela de medicina que había en Laodicea, cerca de la ciudad de Colosas. Quizás por esto Pablo mencionó a Lucas en su carta a los colosenses y les dijo que les enviaba sus saludos.
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(Colosenses 4:14) 14  Lucas el médico amado les envía sus saludos, y también Demas.
(Hechos 16:10-12) 10  Ahora bien, luego que hubo visto la visión, procuramos salir para Macedonia, pues llegamos a la conclusión de que Dios nos había mandado llamar para declararles las buenas nuevas. 11  Por lo tanto, nos hicimos a la mar desde Troas y fuimos con rumbo directo a Samotracia, mas al día siguiente a Neápolis, 12  y de allí a Filipos, una colonia, que es la ciudad principal del distrito de Macedonia. Continuamos en esta ciudad, pasando algunos días.
(Hechos 20:5-6) 5  Estos fueron adelante y se quedaron esperándonos en Troas; 6  pero nosotros nos hicimos a la mar desde Filipos, después de los días de las tortas no fermentadas, y dentro de cinco días llegamos a ellos en Troas; y allí pasamos siete días.
(Gálatas 4:13) 13  Pero ustedes saben que por una enfermedad de mi carne les declaré las buenas nuevas la primera vez.
(Lucas 5:31) 31  Respondiendo, Jesús les dijo: “Los que están sanos no necesitan médico, pero los que se hallan mal sí.

13. ¿Qué debemos tener presente a la hora de hacer recomendaciones sobre salud?

RESPUESTA: Debemos tener cuidado con los consejos que nos den. Un hermano quizás intente convencernos de que probemos algún medicamento o remedio natural. O quizás nos diga que debemos o no debemos comer ciertos alimentos. Tal vez nos diga que eso ayudó a algún familiar suyo que tenía un problema parecido. Pero eso no quiere decir que también nos ayudará a nosotros. Un medicamento o tratamiento puede ayudar a muchas personas, pero hacer daño a otras 

13 Hoy día, no hay ningún cristiano que tenga el poder de realizar curaciones milagrosas. Lo que sí hay es hermanos bienintencionados a los que les gusta dar consejos “médicos” a los demás aunque no se los hayan pedido. No está mal dar sugerencias básicas sobre el cuidado de la salud. Eso fue lo que hizo Pablo con Timoteo cuando se enteró de que tenía problemas estomacales, que pudieron ser causados por beber agua contaminada (lea 1 Timoteo 5:23). * (NOTA: Según el libro La cultura del vino,“recientes estudios han demostrado que el vino es [...] más eficaz contra algunas bacterias que algunos antibióticos actuales”.) Pero una cosa es hacer eso y otra muy distinta es tratar de convencer a nuestros hermanos de que usen plantas medicinales, remedios o dietas que quizás no funcionan o hasta pudieran hacerles daño. No es raro escuchar a alguien decir algo como: “Mi primo tenía lo mismo que tú y se le quitó después de tomar...”. Nadie niega que esas recomendaciones tengan el propósito de ayudar, pero no debemos olvidar que incluso los tratamientos y medicamentos más comunes podrían hacerle daño a alguien (lea Proverbios 27:12).
LENGUAJE SENCILLO: 13 Hoy día, ningún hermano puede hacer milagros para curarnos. Pero algunos quieren ayudarnos a mejorar la salud y tal vez nos ofrezcan consejos, aunque no los hayamos pedido. Claro, algunos consejos pueden ser buenos. Por ejemplo, Pablo sabía que Timoteo tenía algunos problemas de estómago, tal vez por tomar agua contaminada. Así que le aconsejó que tomara un poco de vino (lea 1 Timoteo 5:23). * (Lea la nota. Cierto libro explica que el vino es más eficaz contra algunos tipos de bacterias que algunos antibióticos.) Pero debemos tener cuidado con los consejos que nos den. Un hermano quizás intente convencernos de que probemos algún medicamento o remedio natural. O quizás nos diga que debemos o no debemos comer ciertos alimentos. Tal vez nos diga que eso ayudó a algún familiar suyo que tenía un problema parecido. Pero eso no quiere decir que también nos ayudará a nosotros. Un medicamento o tratamiento puede ayudar a muchas personas, pero hacer daño a otras (lea Proverbios 27:12).
(1 Timoteo 5:23) 23  Ya no bebas agua, sino usa un poco de vino a causa de tu estómago y de tus frecuentes casos de enfermedad.
(Proverbios 27:12) 12  El sagaz que ha visto la calamidad se ha ocultado; los inexpertos que han pasado adelante han sufrido la pena.

VAYAMOS CON PIES DE PLOMO

14, 15. a) ¿Qué hacen algunos individuos para aprovecharse de los enfermos? b) ¿Cómo podemos seguir el consejo que da Proverbios 14:15?

RESPUESTA A): Algunas personas o compañías tal vez nos digan que tienen un tratamiento que nos va a curar. Pero puede que lo hagan solo para ganar mucho dinero.
RESPUESTA B):  Proverbios 14:15 dice que la persona prudente no se cree todo lo que le dicen, sino que piensa bien antes de decidir. Si somos prudentes, tendremos cuidado con los consejos que recibamos.

14 Es natural que queramos estar sanos para disfrutar de la vida y servir mejor a nuestro Dios. Sin embargo, no es posible evitar por completo las enfermedades, ya que somos imperfectos. Hoy día existen diversos tratamientos, y cada uno tiene que decidir por sí mismo cual escogerá. Por desgracia, en este mundo lleno de codicia hay individuos que se aprovechan de los enfermos para hacer dinero. Ofrecen tratamientos y remedios que parecen demasiado buenos para ser verdad... y a menudo lo son. Afirman que han curado a muchos, pero no pueden demostrarlo. También hay personas y compañías que promueven productos caros a fin de obtener más ganancias. Claro, a una persona que busca desesperadamente una cura, esas promesas le suenan muy atractivas. No obstante, la Palabra de Dios nos recuerda que el ingenuo cree todo lo que le dicen, pero el prudente piensa antes de dar cada paso (Prov. 14:15).
15 La alarma del prudente se dispara sobre todo si quien le hace la recomendación no tiene credenciales o la preparación debida. Se pregunta: “Me están diciendo que estas vitaminas —o esta dieta, o estas plantas— han ayudado a muchos, pero ¿será verdad? Tal vez han ayudado a otros, pero ¿me van a hacer bien a mí? ¿Debería investigar más? ¿Debería preguntarle a alguien que realmente sepa del tema?” (Deut. 17:6).
LENGUAJE SENCILLO: 14 Todos queremos tener buena salud para disfrutar de la vida y servirle a Jehová. Pero como somos imperfectos, nos enfermamos. Quizás podamos elegir entre varios tratamientos, y tenemos derecho a decidir cuál seguiremos. Pero debemos ser prudentes. Algunas personas o compañías tal vez nos digan que tienen un tratamiento que nos va a curar. Pero puede que lo hagan solo para ganar mucho dinero. Quizás digan que muchas personas lo están usando y que han mejorado. Pero no debemos probar cualquier cosa con tal de sentirnos mejor y vivir más tiempo. Proverbios 14:15 dice que la persona prudente no se cree todo lo que le dicen, sino que piensa bien antes de decidir.
15 Si somos prudentes, tendremos cuidado con los consejos que recibamos, sobre todo si vienen de alguien que no tiene la capacitación apropiada. Debemos preguntarnos: “¿Estoy seguro de que esa vitamina, dieta o remedio natural ha ayudado a otras personas? Incluso si les ha funcionado a otros, ¿cómo sé que me funcionará a mí? ¿Debería investigar más y consultar a un especialista?” (Deuteronomio 17:6).
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(Proverbios 14:15) 15  Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos.
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(Deuteronomio 17:6) 6  Por boca de dos testigos o de tres testigos debe dársele muerte al que ha de morir. No se le dará muerte por boca de un solo testigo.

16. ¿Qué preguntas se hace la persona prudente cuando le recomiendan tratamientos o remedios?

RESPUESTA: “¿Es lógica la explicación que me están dando? ¿Es un tratamiento reconocido por personas acreditadas?”.
 Puede que alguien nos diga que se ha encontrado una cura en un lugar muy lejano y que muchos médicos todavía no la conocen. Pero ¿basta con que el remedio sea exótico para que funcione?  O tal vez hasta nos ofrezca un producto que tenga algún “ingrediente secreto” o alguna fuerza misteriosa. Esto puede ser muy peligroso. Jehová no quiere que usemos magia ni poderes sobrenaturales.

16 La Palabra de Dios nos manda que vivamos “con buen juicio [...] en medio de este sistema de cosas” (Tito 2:12). Es muy necesario ser prudentes y tener buen juicio, sobre todo si nos suena extraña o misteriosa la explicación que nos dan sobre cómo funciona un tratamiento o terapia. Deberíamos preguntarnos: “¿Es lógica la explicación que me están dando? ¿Es un tratamiento reconocido por personas acreditadas?” (Prov. 22:29). Puede ser que nos digan que el remedio se descubrió en un lugar muy lejano y exótico, y que la ciencia moderna todavía no lo ha descubierto. Pero Si alguien afirma que su tratamiento se basa en una sustancia secreta o en una fuerza desconocida, debemos tener mucho cuidado, pues la Biblia nos advierte que evitemos todo lo que tenga que ver con magia y espiritismo (Is. 1:13; Deut. 18:10-12).
LENGUAJE SENCILLO: 16 También debemos ser prudentes al decidir qué pruebas médicas nos haremos o qué tratamientos seguiremos (Tito 2:12). Es muy importante tener cuidado sobre todo si la prueba o el tratamiento que alguien nos ofrece parece algo extraño. ¿Puede explicarnos con claridad cómo funciona? ¿Hay algo raro o sospechoso en la explicación? ¿Tiene el apoyo de muchos médicos? (Proverbios 22:29.) Puede que alguien nos diga que se ha encontrado una cura en un lugar muy lejano y que muchos médicos todavía no la conocen. Pero ¿hay pruebas de que esa cura de verdad existe? O tal vez hasta nos ofrezca un producto que tenga algún “ingrediente secreto” o alguna fuerza misteriosa. Esto puede ser muy peligroso. Jehová no quiere que usemos magia ni poderes sobrenaturales (Deuteronomio 18:10-12; Isaías 1:13).
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(Tito 2:12) 12  y nos instruye a repudiar la impiedad y los deseos mundanos y a vivir con buen juicio y justicia y devoción piadosa en medio de este sistema de cosas actual,
(Proverbios 22:29) 29  ¿Has contemplado a un hombre hábil en su trabajo? Delante de reyes es donde él se apostará; no se apostará delante de hombres comunes.
(Isaías 1:13) 13  Cesen de traer más ofrendas de grano que nada valen. El incienso... me es algo detestable. Luna nueva y sábado, el convocar una convocación... no puedo soportar el [uso de] poder mágico junto con la asamblea solemne.
(Deuteronomio 18:10-12) 10  No debería hallarse en ti nadie que haga pasar por el fuego a su hijo o a su hija, nadie que emplee adivinación, practicante de magia ni nadie que busque agüeros ni hechicero, 11  ni uno que ate a otros con maleficio ni nadie que consulte a un médium espiritista o a un pronosticador profesional de sucesos ni nadie que pregunte a los muertos. 12  Porque todo el que hace estas cosas es algo detestable a Jehová, y a causa de estas cosas detestables Jehová tu Dios va a expulsarlas de delante de ti.

“¡BUENA SALUD A USTEDES!”

17. ¿Qué queremos todos los cristianos?

RESPUESTA: Las palabras  registradas en Hechos 15:29 solo eran una forma de despedirse. Pero nos recuerdan que es normal que todos deseemos tener buena salud.

17 En el siglo primero, el consejo de ancianos que dirigía a la congregación cristiana envió una carta muy importante a todas las congregaciones. La carta hablaba sobre algunas cosas que los cristianos deben evitar y terminaba con las siguientes palabras: “Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud a ustedes!” (Hech. 15:29). La frase griega con la que termina la carta, y que en español se traduce “¡buena salud a ustedes!”, también puede traducirse “fortalézcanse”. Sin duda todos queremos fortalecer nuestra salud para servir al máximo a nuestro gran Dios.
LENGUAJE SENCILLO: 17 En tiempos de los primeros cristianos, los hermanos que dirigían la predicación les enviaron una carta a los cristianos para decirles que tenían que evitar ciertas cosas. La carta terminaba con estas palabras: “¡Buena salud a ustedes!” (Hechos 15:29). Es cierto que estas palabras solo eran una forma de despedirse. Pero nos recuerdan que es normal que todos deseemos tener buena salud.
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(Hechos 15:29) 29  que sigan absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicación. Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud a ustedes!”.

Todos queremos estar fuertes y sanos para poder servir al máximo a nuestro Dios. (Vea el párrafo 17.)

18, 19. ¿Qué nos espera en el nuevo mundo de Dios?

RESPUESTA: Sabemos que en el futuro Dios  nos dará una salud perfecta. El apóstol Juan habló de un “agua de vida” y de unos “árboles de vida” que curarán a todas las personas, se refería a todo lo que Jehová y Jesús harán para que podamos vivir para siempre. Mientras tanto es muy consolador saber que Si somos fieles, Jehová siempre nos cuidará.

18 Mientras vivamos en este mundo y seamos imperfectos, tendremos que seguir luchando con las enfermedades. Hoy día no podemos esperar que nuestros problemas de salud desaparezcan milagrosamente. No obstante, Revelación 22:1, 2 nos asegura que muy pronto seremos curados por completo. El apóstol Juan observó en una visión “un río de agua de vida” y “árboles de vida” con hojas que servían “para la curación de las naciones”. Eso no quiere decir que exista o que vaya a existir un remedio a base de hierbas. Más bien, esta visión representa las cosas que Jehová hará por medio de Jesús para dar vida eterna a la humanidad, algo que deseamos con todo el corazón (Is. 35:5, 6).
19 Nos espera un futuro maravilloso. Mientras tanto, podemos estar seguros de que Jehová se interesa en cada uno de nosotros, estemos sanos o enfermos. Podemos confiar, tal como David, en que nuestro Dios nos apoyará cuando suframos alguna enfermedad. Y tal como David, podremos decir: “A causa de mi integridad me has sostenido, y me colocarás delante de tu [presencia para siempre]” (Sal. 41:12).
LENGUAJE SENCILLO: 18 Como somos imperfectos, no podemos evitar enfermarnos. Y ya hemos visto que hoy día no podemos esperar que Jehová haga un milagro para curarnos. Pero sabemos que en el futuro Dios sí nos dará una salud perfecta. El apóstol Juan habló de un “agua de vida” y de unos “árboles de vida” que curarán a todas las personas (Revelación 22:1, 2). ¿Se refería a algún tipo de remedio natural que podamos tomar ahora o en el Paraíso? No. Más bien, se refería a todo lo que Jehová y Jesús harán para que podamos vivir para siempre (Isaías 35:5, 6).
19 Esperamos con mucha ilusión la vida en el Paraíso. Mientras tanto, nos consuela saber que Jehová nos ama y que sabe lo que sufrimos cuando estamos enfermos. Como David, confiamos en que Jehová no nos dejará. Si somos fieles, siempre nos cuidará (Salmo 41:12).
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(Revelación 22:1-2) 22  Y él me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que fluía desde el trono de Dios y del Cordero, 2  por en medio de su camino ancho. Y de este lado del río, y de aquel lado, [había] árboles de vida que producían doce cosechas de fruto, y que daban sus frutos cada mes. Y las hojas de los árboles [eran] para la curación de las naciones.
(Isaías 35:5-6) 5  En aquel tiempo los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos mismos de los sordos serán destapados. 6  En aquel tiempo el cojo trepará justamente como lo hace el ciervo, y la lengua del mudo clamará con alegría. Pues en el desierto habrán brotado aguas, y torrentes en la llanura desértica.
- 19 -
(Salmos 41:12) 12  En cuanto a mí, a causa de mi integridad me has sostenido, y me colocarás delante de tu rostro hasta tiempo indefinido.

¿QUÉ SIGNIFICA?
  • Jehová nos cuida cuando estamos enfermos: cuando estamos enfermos, podemos buscar la ayuda de Jehová. Podemos pedirle que nos dé sabiduría para saber cómo atender nuestra salud. Él nos consolará y nos dará valor. Nos promete que pronto curará todas las enfermedades

¿QUÉ APRENDIÓ HOY?
¿Por qué consuelan a los enfermos las palabras del Salmo 41:3?
¿Por qué no debemos esperar que Jehová nos cure milagrosamente hoy día?
¿Qué precaución debemos tener al dar y recibir consejos de salud?

Disclaimer: Si Usted tiene algun comentario puedee dejar en la Seccion Dudas disini.
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