Puntos sobresalientes del libro de Job
1:6; 2:1. ¿A quiénes se les permitía presentarse ante Jehová? Entre aquellos que tomaban su puesto delante de Jehová se contaban su Hijo unigénito (la Palabra), los ángeles fieles y los hijos angélicos de Dios que habían sido desobedientes, incluido Satanás (Juan 1:1, 18). Estos últimos no fueron expulsados del cielo sino hasta poco después del establecimiento del Reino de Dios, en 1914 (Revelación [Apocalipsis] 12:1-12). Al permitirles estar en su presencia, Jehová expuso delante de todas las criaturas espirituales el desafío y las cuestiones que planteó Satanás.
¿Qué afirmación falsa hizo Elifaz a Job? (w14 15/3 pág. 12 párr. 3; w05 15/9 pág. 26 párrs. 4, 5; w95 15/2 pág. 27 párrs. 5, 6).
Mantengamos una actitud positiva
3. ¿A qué pueden deberse los sentimientos negativos?
3 ¿Qué puede causar estos sentimientos negativos? Tal vez alguna decepción, una enfermedad o los achaques propios de la vejez (Sal. 71:9; Prov. 13:12; Ecl. 7:7). Además, recordemos que nuestro corazón es traicionero y puede condenarnos aunque Dios esté muy contento con nosotros (Jer. 17:9; 1 Juan 3:20). Satanás acusa falsamente a los siervos de Dios. Y hay personas que, influidas por las ideas del Diablo, intentan hacer que nos creamos lo que le dijo el infiel Elifaz a Job: que no valemos para Dios. Esa afirmación era tan falsa entonces como lo es ahora (Job 4:18, 19).
Resistamos los pensamientos nocivos
En sus tres discursos, Elifaz dio a entender que Dios es tan exigente que nada de lo que hagan sus siervos es lo suficientemente bueno para él. “¡Mira! En sus siervos él no tiene fe —le dijo a Job—, y a sus ángeles imputa tener faltas.” (Job 4:18, nota.) Luego añadió lo siguiente respecto a Dios: “En sus santos él no tiene fe, y los cielos mismos realmente no son limpios a sus ojos” (Job 15:15). Y preguntó: “¿Tiene deleite alguno el Todopoderoso en que seas justo?” (Job 22:3). Bildad compartía esta opinión, pues declaró: “Hay hasta la luna, y no es brillante; y las estrellas mismas no han resultado limpias a los ojos de [Dios]” (Job 25:5).Hemos de vigilar que no se nos contagie esa manera de pensar, pues podría llevarnos a creer que Dios exige demasiado de nosotros. Ese es un criterio que socava la relación que tenemos con Jehová. Además, si sucumbimos a dicha forma de razonar, ¿cómo reaccionaremos cuando recibamos la disciplina que necesitemos? En lugar de aceptarla humildemente, puede que nuestro corazón “se enfure[zca] contra Jehová mismo” y le abriguemos resentimiento (Proverbios 19:3). ¡Qué desastroso desenlace para nuestra espiritualidad!
*** w95 15/2 págs. 27-28 Una lección sobre cómo tratar los problemas ***
Pues bien, basaron prácticamente todo su consejo en una suposición incorrecta: que solo sufren los que pecan. En su primer discurso, Elifaz dijo: “¿Quién que sea inocente ha perecido jamás? ¿Y dónde jamás han sido raídos los rectos? Conforme a lo que yo he visto, los que idean lo que es perjudicial y los que siembran la desgracia, ellos mismos la siegan”. (Job 4:7, 8.) Elifaz pensaba equivocadamente que los inocentes son inmunes a la calamidad. Razonó que, puesto que Job atravesaba una situación tan grave, debía haber pecado contra Dios. Bildad y Zofar insistieron asimismo en que Job se arrepintiera de sus pecados. (Job 8:5, 6; 11:13-15.)
Los tres compañeros de Job lo desanimaron aún más, expresando ideas personales en vez de sabiduría piadosa. Elifaz llegó al extremo de decir que ‘Dios no tiene fe en sus siervos’ y que en realidad a Jehová no le importaba si Job era justo o no. (Job 4:18; 22:2, 3.) Es difícil imaginar un comentario más desalentador y falso. No sorprende que Jehová reprendiera posteriormente a Elifaz y a sus compañeros por esta blasfemia. Dijo: “Ustedes no han hablado acerca de mí lo que es verídico”. (Job 42:7.) Pero aún faltaba la afirmación más perjudicial.
