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Estudio de la Atalaya (Respuestas Practicas)



ESTUDIO DE LA ATALAYA (14 a 20 de Marzo)

¿Qué cambios experimenta un ungido? ¿Cómo es elegido para ir al cielo?

“El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (ROM. 8:16).

CANCIONES 109 108

EXPLIQUE QUÉ NOS ENSEÑAN ESTOS VERSÍCULOS SOBRE LA MANERA EN QUE JEHOVÁ SELECCIONA A LOS UNGIDOS


1-3. a) ¿Por qué fue el Pentecostés del 33 una fecha tan especial? b) ¿Cómo se cumplió ese día lo que habían profetizado las Escrituras? (Vea la ilustración del principio).

RESPUESTA a): Porque lo que pasó allí cumplió algo que había dicho el profeta Joel 800 años antes (Joel 2:28-32; Hechos 2:16-21).
RESPUESTA b): En aquel día primaveral del año 33, a eso de las nueve de la mañana, el relato bíblico menciona que, de repente, se produjo un ruido procedente del cielo que recordaba a una “brisa impetuosa y fuerte. El estruendo llenó la casa donde estaban congregados los ciento veinte discípulos de Jesús, quienes, para su sorpresa, vieron aparecer lenguas de fuego que se fueron posando sobre ellos: una sobre cada uno. Después de esto, “se llenaron de espíritu santo” y, como resultado, comenzaron a hablar idiomas extranjeros. De esta manera, Dios usó su espíritu santo para ungir a los 120 discípulos de Jesús. Ungir con espíritu santo significa que Jehová usa su espíritu para invitar a algunos cristianos a ir al cielo para gobernar con Jesús.

SON las nueve de la mañana en Jerusalén. Este no es un día cualquiera, es un emocionante día de fiesta, el Pentecostés del año 33. Además es sábado. A esta hora ya se han hecho los sacrificios habituales del día, y el sumo sacerdote se prepara para realizar un sacrificio especial: dos panes hechos de harina con levadura. La harina está elaborada con los primeros granos maduros de trigo. El sacerdote mece los panes de un lado a otro para presentarlos a Jehová (Lev. 23:15-20). Una vez realizada esta ofrenda, comienza la cosecha del trigo.
Lo que está haciendo el sumo sacerdote en el templo se ha hecho durante cientos de años y está muy relacionado con algo mucho más importante que está a punto de ocurrir. En la planta alta de una casa de Jerusalén están unos 120 discípulos de Jesús orando con insistencia (Hech. 1:13-15). Este día se cumplirán las palabras que el profeta Joel pronunció hace unos 800 años (Joel 2:28-32; Hech. 2:16-21). ¿De qué acontecimiento histórico estamos hablando?
3 Lea Hechos 2:2-4De pronto, Jehová derrama su espíritu sobre los cristianos reunidos en aquel lugar (Hech. 1:8). Todos comienzan a profetizar, es decir, a hablar de las maravillas que han visto y oído. No tarda en formarse una multitud, y el apóstol Pedro le explica a la gente lo que ha pasado y por qué es importante. Luego les dice: “Arrepiéntanse, y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo”. Unas tres mil personas aceptan la invitación, se bautizan y reciben el espíritu santo prometido (Hech. 2:37, 38, 41).
LENGUAJE SENCILLO: ERA un domingo por la mañana del año 33 en Jerusalén. Era un día muy especial y emocionante, porque se celebraba el Pentecostés. Esta era una fiesta que se celebraba cada año al principio de la cosecha del trigo. Esa mañana en el templo, el sacerdote principal primero ofreció los sacrificios normales. Luego, como a las 9 de la mañana, ofreció dos panes hechos con los “primeros frutos” del trigo, o sea, el primer grano de la cosecha de ese año. Para presentar los panes delante de Jehová, el sacerdote los movía de un lado a otro (Levítico 23:15-20).
Hacía cientos de años que se acostumbraba ofrecer dos panes a Jehová cada año. Esta ofrenda estaba muy relacionada con algo muy importante que iba a pasar en el futuro. Esto pasó en el Pentecostés del año 33 en un cuarto de Jerusalén donde estaban orando 120 discípulos de Jesús (Hechos 1:13-15). Lo que pasó allí cumplió algo que había dicho el profeta Joel 800 años antes (Joel 2:28-32; Hechos 2:16-21). ¿Qué fue lo que pasó?
3 (Lea Hechos 2:2-4). En el Pentecostés del año 33, Dios usó su espíritu santo para ungir a los 120 discípulos de Jesús (Hechos 1:8) (vea el recuadro “¿Qué significa?”). Más tarde ese mismo día comenzaron a llegar muchas personas adonde estaban los discípulos, y estos les empezaron a hablar de las cosas maravillosas que habían visto y oído. El apóstol Pedro les explicó a todas esas personas lo que había pasado y por qué era tan importante. Luego les dijo: “Arrepiéntanse, y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo”. Ese día, unas 3.000 personas se bautizaron y también recibieron el espíritu santo (Hechos 2:37, 38, 41).
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(Levítico 23:15-20) 15  ”’Y desde el día después del sábado, desde el día de llevar ustedes la gavilla de la ofrenda mecida, ustedes tienen que contarse siete sábados. Deben resultar completos. 16  Hasta el día después del séptimo sábado deben contar, cincuenta días, y tienen que presentar una ofrenda de grano nuevo a Jehová. 17  De sus moradas deben llevar dos panes como ofrenda mecida. De dos décimas de efá de flor de harina deben resultar. Deben ser cocidos con levadura, como primeros frutos maduros a Jehová. 18  Y junto con los panes tienen que presentar siete corderos sanos, cada uno de un año de edad, y un toro joven y dos carneros. Deben servir de ofrenda quemada a Jehová junto con la ofrenda de grano y las libaciones de ellos como ofrenda hecha por fuego, de olor conducente a descanso a Jehová. 19  Y tienen que ofrecer un cabrito de las cabras como ofrenda por el pecado, y dos corderos, cada uno de un año de edad, como sacrificio de comunión. 20  Y el sacerdote tiene que mecerlos de acá para allá junto con los panes de los primeros frutos maduros, como ofrenda mecida delante de Jehová, junto con los dos corderos. Deben servir como cosa santa a Jehová para el sacerdote.
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(Hechos 1:13-15) 13  Así, cuando hubieron entrado, subieron al aposento de arriba, donde estaban alojados, tanto Pedro como Juan y Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago [hijo] de Alfeo y Simón el celoso, y Judas [hijo] de Santiago. 14  Todos estos persistían de común acuerdo en oración, junto con algunas mujeres y María la madre de Jesús, y con los hermanos de él. 15  Ahora bien, durante estos días Pedro se levantó en medio de los hermanos y dijo (la muchedumbre de personas era en conjunto como de ciento veinte):
(Joel 2:28-32) 28  ”Y después de eso tiene que ocurrir que derramaré mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas ciertamente profetizarán. En cuanto a sus viejos, sueños soñarán. En cuanto a sus jóvenes, visiones verán. 29  Y aun sobre los siervos y sobre las siervas derramaré en aquellos días mi espíritu. 30  ”Y ciertamente daré portentos presagiosos en los cielos y en la tierra, sangre y fuego y columnas de humo. 31  El sol mismo será convertido en oscuridad, y la luna en sangre, antes de la venida del día de Jehová, grande e inspirador de temor. 32  Y tiene que ocurrir que todo el que invoque el nombre de Jehová escapará salvo; porque en el monte Sión y en Jerusalén resultarán estar los escapados, tal como ha dicho Jehová, y entre los sobrevivientes, a quienes Jehová llama.”
(Hechos 2:16-21) 16  Por el contrario, esto es lo que se dijo por medio del profeta Joel: 17  ‘“Y en los últimos días —dice Dios— derramaré algo de mi espíritu sobre toda clase de carne, y sus hijos y sus hijas profetizarán, y sus jóvenes verán visiones y sus viejos soñarán sueños; 18  y aun sobre mis esclavos y sobre mis esclavas derramaré algo de mi espíritu en aquellos días, y profetizarán. 19  Y daré portentos presagiosos en el cielo arriba y señales en la tierra abajo, sangre y fuego y neblina de humo; 20  el sol será convertido en oscuridad y la luna en sangre antes que llegue el grande e ilustre día de Jehová. 21  Y todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo”’.
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(Hechos 2:2-4) 2  y de repente ocurrió desde el cielo un ruido exactamente como el de una brisa impetuosa y fuerte, y llenó toda la casa en la cual estaban sentados. 3  Y lenguas como de fuego se les hicieron visibles y fueron distribuidas en derredor, y una se asentó sobre cada uno de ellos, 4  y todos se llenaron de espíritu santo y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, así como el espíritu les concedía expresarse.
(Hechos 1:8) 8  pero recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes, y serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la tierra”.
(Hechos 2:37-38) 37  Ahora bien, cuando aquellos oyeron esto se sintieron heridos en el corazón, y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Varones, hermanos, ¿qué haremos?”. 38  Pedro les [dijo]: “Arrepiéntanse, y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.
(Hechos 2:41) 41  Por lo tanto, los que abrazaron su palabra de buena gana fueron bautizados, y en aquel día unas tres mil almas fueron añadidas.

4. a) ¿Por qué nos interesa lo que pasó en el Pentecostés del año 33? b) ¿Por qué es interesante que los primeros discípulos hayan sido ungidos precisamente en esa fecha? (Vea la nota).

RESPUESTA A): El sacerdote principal representa a Jesús. Y los dos panes representan a los discípulos ungidos de Jesús. Ellos fueron elegidos de entre los seres humanos imperfectos. La Biblia dice que son como las “primicias”, o sea, los primeros frutos de una cosecha (Santiago 1:18). Dios los ha aceptado como sus hijos y los ha elegido para que gobiernen con Jesús en el Reino en el cielo (1 Pedro 2:9). Jehová usará este gobierno para dar cosas maravillosas a todos los seres humanos obedientes.
RESPUESTA B): La fiesta del Pentecostés tal vez se celebraba el mismo día en que Jehová le dio a Moisés la Ley en el monte Sinaí (Éxodo 19:1). Así que Jehová quizás hizo el nuevo pacto mediante Jesús con los ungidos en el mismo día en el que muchos años antes hizo el pacto de la Ley mediante Moisés con la nación de Israel.

Los extraordinarios sucesos del Pentecostés del año 33 son muy importantes para nosotros. Ese día, el sumo sacerdote ofreció a Jehová dos panes con levadura. El sumo sacerdote representa a Jesús; los dos panes representan a los discípulos que fueron elegidos de entre la humanidad pecadora y adoptados como hijos de Dios. [1] (NOTA:  (párrafo 4): Parece que el Pentecostés se celebraba en la misma fecha en la que Moisés les dio a los israelitas la Ley en el monte Sinaí (Éx. 19:1). Si esto es así, el pacto que Jehová hizo mediante Jesús con el Israel espiritual (los cristianos ungidos) empezó a funcionar en la misma fecha que el pacto de la Ley que hizo con Israel mediante Moisés.Esos discípulos ungidos con espíritu fueron los primeros de un grupo que Dios escogió para que fuera al cielo y gobernara con Cristo sobre el resto de la humanidad. A ese grupo se le llama las “primicias”, o primeros granos de la cosecha (Sant. 1:18; 1 Ped. 2:9). No importa si tenemos la esperanza de vivir en el cielo o en la Tierra: lo que pasó ese día es muy importante para nosotros.
LENGUAJE SENCILLO: ¿Qué representan el sacerdote principal y los panes que se ofrecían en Pentecostés? El sacerdote principal representa a Jesús. Y los dos panes representan a los discípulos ungidos de Jesús. Ellos fueron elegidos de entre los seres humanos imperfectos. La Biblia dice que son como las “primicias”, o sea, los primeros frutos de una cosecha (Santiago 1:18). Dios los ha aceptado como sus hijos y los ha elegido para que gobiernen con Jesús en el Reino en el cielo (1 Pedro 2:9). Jehová usará este gobierno para dar cosas maravillosas a todos los seres humanos obedientes. Por eso, sea que esperemos vivir en el Paraíso en la Tierra o en el cielo con Jesús, a todos nos debe interesar lo que pasó en el Pentecostés del año 33 [1] (NOTA:(párrafo 4): La fiesta del Pentecostés tal vez se celebraba el mismo día en que Jehová le dio a Moisés la Ley en el monte Sinaí (Éxodo 19:1). Así que Jehová quizás hizo el nuevo pacto mediante Jesús con los ungidos en el mismo día en el que muchos años antes hizo el pacto de la Ley mediante Moisés con la nación de Israel.) (vea la nota al final del artículo).
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(Santiago 1:18) 18  Porque fue su voluntad, él nos produjo por la palabra de la verdad, para que fuéramos ciertas primicias de sus criaturas.
(1 Pedro 2:9) 9  Pero ustedes son “una raza escogida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo para posesión especial, para que declaren en público las excelencias” de aquel que los llamó de la oscuridad a su luz maravillosa.
TEXTO DE LA NOTA
(Éxodo 19:1) Al tercer mes después de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto, el mismo día, entraron en el desierto de Sinaí.

¿CÓMO REALIZA DIOS EL PROCESO DE SELECCIÓN?

5. ¿Cómo sabemos que no todos los ungidos del primer siglo recibieron el espíritu santo de la misma manera?

RESPUESTA: Aquel mismo día Dios ungió a varios miles de personas más, pero la Biblia no dice que también tuvieran llamas sobre la cabeza. A los cristianos de Samaria por ejemplo, los ungió algún tiempo después de que se bautizaronY a Cornelio y a los que estaban en su casa los ungió incluso antes de que se bautizaran.

Imagínese que usted hubiera sido uno de aquellos 120 discípulos y hubiera visto sobre su cabeza algo parecido a una llama de fuego. No tendría ninguna duda de que había sido ungido con espíritu santo, especialmente si hubiera comenzado a hablar un idioma que no conocía. ¿Quién podría olvidar algo así? (Hech. 2:6-12). Ahora bien, no todos fueron ungidos o elegidos por Dios de manera tan espectacular. Ese mismo día de Pentecostés, miles de personas recibieron el espíritu santo en Jerusalén al bautizarse (Hech. 2:38). La Biblia no dice que aparecieran “lenguas como de fuego” sobre sus cabezas. Además, no todos los ungidos recibieron espíritu santo al momento de su bautismo. Por ejemplo, los samaritanos lo recibieron un tiempo después (Hech. 8:14-17). Y el caso de Cornelio y los que estaban en su casa fue muy especial, pues fueron ungidos antes de bautizarse (Hech. 10:44-48).
LENGUAJE SENCILLO: Los 120 discípulos de Jerusalén no tenían duda de que Dios los había ungido con espíritu santo en aquel día inolvidable. Todos tenían sobre la cabeza algo que parecía una llama de fuego. Y además, podían hablar en distintos idiomas (Hechos 2:6-12). Pero no siempre pasan cosas espectaculares cada vez que Dios unge a alguien con espíritu santo. ¿Por qué lo sabemos? Por ejemplo, aquel mismo día Dios ungió a varios miles de personas más, pero la Biblia no dice que también tuvieran llamas sobre la cabeza. Dios ungió a esas personas cuando se bautizaron (Hechos 2:38). Pero él no unge a todos los cristianos cuando se bautizan. A los cristianos de Samaria los ungió algún tiempo después de que se bautizaron (Hechos 8:14-17). Y a Cornelio y a los que estaban en su casa los ungió incluso antes de que se bautizaran (Hechos 10:44-48).
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(Hechos 2:6-12) 6  De modo que, cuando este sonido ocurrió, la multitud se juntó, y se azoraron, porque cada uno los oía hablar en su propio lenguaje. 7  En verdad, estaban pasmados, y empezaron a admirarse y a decir: “Pues miren, todos estos que están hablando son galileos, ¿verdad? 8  Y sin embargo, ¿cómo es que oímos, cada uno de nosotros, nuestro propio lenguaje en que nacimos? 9  Partos y medos y elamitas, y los habitantes de Mesopotamia, y de Judea y de Capadocia, de Ponto y del [distrito de] Asia, 10  y de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las partes de Libia, que está hacia Cirene, y residentes temporales procedentes de Roma, tanto judíos como prosélitos, 11  cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestras lenguas acerca de las cosas magníficas de Dios”. 12  Sí, todos estaban pasmados y perplejos, y se decían unos a otros: “¿Qué querrá decir esto?”.
(Hechos 2:38) 38  Pedro les [dijo]: “Arrepiéntanse, y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán la dádiva gratuita del espíritu santo.
(Hechos 8:14-17) 14  Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había aceptado la palabra de Dios, les despacharon a Pedro y a Juan; 15  y estos bajaron y oraron para que recibieran espíritu santo. 16  Porque todavía no había caído sobre ninguno de ellos, sino que solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 17  Entonces se pusieron a imponerles las manos, y ellos empezaron a recibir espíritu santo.
(Hechos 10:44-48) 44  Mientras Pedro todavía estaba hablando acerca de estos asuntos, el espíritu santo cayó sobre todos los que oían la palabra. 45  Y los fieles que habían venido con Pedro que eran de los circuncisos estaban asombrados, porque la dádiva gratuita del espíritu santo también estaba siendo derramada sobre gente de las naciones. 46  Pues los oían hablar en lenguas y engrandecer a Dios. Entonces Pedro respondió: 47  “¿Puede alguien negar el agua de modo que no sean bautizados estos, que han recibido el espíritu santo igual que nosotros?”. 48  Con eso, mandó que fueran bautizados en el nombre de Jesucristo. Entonces ellos le solicitaron que permaneciera algunos días.

6. a) ¿Qué reciben todos los ungidos? b) ¿Por qué están tan seguros de que han sido elegidos para ir al cielo?

RESPUESTA a): El apóstol Pablo explicó: “Después que ustedes creyeron, fueron sellados con el espíritu santo prometido, que es una prenda por anticipado de nuestra herencia”.  Así que Jehová les da su espíritu santo a todos los ungidos y por lo tanto una garantía para vivir en el cielo.
RESPUESTA b): Al recibir el espíritu santo de Dios este hace que estén totalmente seguros de que han sido elegidos para ir al cielo.

Lo anterior significa que no todos son elegidos de la misma manera. Algunos se dan cuenta de inmediato; a otros les toma más tiempo comprenderlo o aceptarlo. Pero sea como sea, a todos se les da una garantía de que tienen una herencia reservada en el cielo. El apóstol Pablo lo explicó con estas palabras: “Después que ustedes creyeron, fueron sellados con el espíritu santo prometido,que es una prenda por anticipado de nuestra herencia” (Efes. 1:13, 14). Así es, Jehová les da a los ungidos espíritu santo en prenda, como un adelanto de lo que les espera en el futuro. Gracias a ello, sienten la plena y total seguridad de que han sido elegidos para vivir en el cielo (lea 2 Corintios 1:21, 22; 5:5).
LENGUAJE SENCILLO: Algunos cristianos se dan cuenta rápido de que Dios los ha ungido. Otros se van dando cuenta poco a poco. Pero sin importar cuándo se den cuenta de que son ungidos, hay algo que todos ellos reciben. El apóstol Pablo explicó: “Después que ustedes creyeron, fueron sellados con el espíritu santo prometido, que es una prenda por anticipado de nuestra herencia” (Efesios 1:13, 14). Así que Jehová les da su espíritu santo a todos los ungidos. ¿Qué efecto tiene en ellos? Hace que estén totalmente seguros de que han sido elegidos para ir al cielo. Por eso Pablo dijo que el espíritu santo es como una “prenda” o garantía de que en el futuro vivirán en el cielo, no en la Tierra (lea 2 Corintios 1:21, 22;5:5).
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(Efesios 1:13-14) 13  Pero ustedes también esperaron en él después que oyeron la palabra de la verdad, las buenas nuevas acerca de su salvación. Por medio de él también, después que ustedes creyeron, fueron sellados con el espíritu santo prometido, 14  que es una prenda por anticipado de nuestra herencia, con el propósito de poner en libertad por rescate la propia posesión [de Dios], para su gloriosa alabanza.
(2 Corintios 1:21-22) 21  Pero el que garantiza que ustedes y que nosotros pertenecemos a Cristo, y el que nos ha ungido, es Dios. 22  Él también ha puesto su sello sobre nosotros y nos ha dado la prenda de lo que ha de venir, es decir, el espíritu, en nuestros corazones.
(2 Corintios 5:5) 5  Ahora bien, el que nos produjo para esta mismísima cosa es Dios, que nos dio la prenda de lo que ha de venir, es decir, el espíritu.

7. ¿Qué tienen que hacer los cristianos ungidos si desean recibir su recompensa?

RESPUESTA: El apóstol Pedro explicó: “Hagan lo sumo por hacer seguros para sí su llamamiento y selección; porque si siguen haciendo estas cosas no fracasarán nunca. De hecho, así se les suministrará ricamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.  Esto significa que cada ungido debe asegurarse de mantenerse fiel. Él ha sido invitado a ir al cielo, pero solo irá si no le falla a Jehová.

7 ¿Quiere decir esto que los ungidos tienen garantizada su entrada en el cielo? No. Ellos están seguros de que han sido invitados... pero solo recibirán su recompensa si son fieles hasta el final. Por esta razón, Pedro animó a sus hermanos a hacer todo lo posible por ser dignos de su llamado. Les dijo: “Si siguen haciendo estas cosas no fracasarán nunca. De hecho, así se les suministrará ricamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Ped. 1:10, 11). Todos los ungidos deben permanecer fieles a Jehová. Si no, de nada les servirá haber sido invitados (Heb. 3:1; Rev. 2:10).
LENGUAJE SENCILLO: Cuando Dios unge a un cristiano, ¿significa eso que ya es seguro que irá al cielo? No. Lo que es seguro es que Dios lo ha invitado a ir al cielo. Pero Pedro explicó: “Hagan lo sumo por hacer seguros para sí su llamamiento y selección; porque si siguen haciendo estas cosas no fracasarán nunca. De hecho, así se les suministrará ricamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:10, 11). Así que cada ungido debe asegurarse de mantenerse fiel. Él ha sido invitado a ir al cielo, pero solo irá si no le falla a Jehová (Hebreos 3:1; Revelación 2:10).
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(2 Pedro 1:10-11) 10  Por esta razón, hermanos, tanto más hagan lo sumo por hacer seguros para sí su llamamiento y selección; porque si siguen haciendo estas cosas no fracasarán nunca. 11  De hecho, así se les suministrará ricamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
(Hebreos 3:1) 3  Por consiguiente, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, consideren al apóstol y sumo sacerdote que nosotros confesamos: a Jesús.
(Revelación 2:10) 10  No tengas miedo de las cosas que estás para sufrir. ¡Mira! El Diablo seguirá echando a algunos de ustedes en la prisión para que sean puestos a prueba plenamente, y para que tengan tribulación diez días. Pruébate fiel hasta la misma muerte, y yo te daré la corona de la vida.

¿CÓMO SABE UN CRISTIANO SI HA SIDO ELEGIDO?

8, 9. a) ¿Por qué les cuesta a la mayoría de los siervos de Dios entender el proceso de selección de los ungidos? b) ¿Cómo sabe alguien si ha sido invitado a ir al cielo?

RESPUESTA a): Es normal que no lo entiendan, porque Dios no los eligió a ellos para vivir en el cielo. Además, Dios creó a los seres humanos para vivir en la Tierra, no en el cielo.
RESPUESTA b): Dios usa su espíritu santo para hacer que el cristiano esté seguro de que ha sido elegido para ir al cielo a gobernar con Jesús. Así lo entendemos por las palabras que el apóstol Pablo dirigió a los cristianos de de Roma, él le dijo: “Ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: ‘¡Abba, Padre!’. El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios”.

A la mayoría de los siervos de Dios les cuesta entender este proceso de selección, y es normal, pues no han pasado por él. Jehová creó a los seres humanos para que vivieran eternamente en la Tierra (Gén. 1:28; Sal. 37:29). Elegir a algunos humanos para que vayan al cielo es la excepción, no la regla. El cristiano que recibe esta invitación no solo tiene una esperanza nueva, la de ser rey y sacerdote con Cristo; también experimenta un cambio en su manera de pensar y de ver las cosas (lea Efesios 1:18).
¿Y cómo sabe una persona si ha sido invitada para ir al cielo? Encontramos la respuesta en la carta que Pablo dirigió a los cristianos ungidos de Roma, que habían sido “llamados a ser santos”. Les dijo: “No recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: ‘¡Abba, Padre!’. El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Rom. 1:7;8:15, 16). En pocas palabras, Jehová usa su espíritu para dejarle claro a la persona que ha sido invitada a gobernar en el cielo con Cristo (1 Tes. 2:12).
LENGUAJE SENCILLO: Hoy día, a la mayoría de los siervos de Dios les cuesta entender qué le pasa a un cristiano cuando Jehová lo unge con espíritu santo. Es normal que no lo entiendan, porque Dios no los eligió a ellos para vivir en el cielo. Además, Dios creó a los seres humanos para vivir en la Tierra, no en el cielo (Génesis 1:28;Salmo 37:29). Pero Jehová ha elegido a algunos para que vayan al cielo y sean reyes y sacerdotes. Cuando Dios los unge con espíritu santo, su forma de pensar cambia. A partir de entonces, estos cristianos esperan vivir en el cielo(lea Efesios 1:18).
Pero ¿cómo sabe un cristiano que Dios lo ha elegido? Fíjese en lo que Pablo les dijo a los cristianos ungidos de Roma, que fueron “llamados a ser santos”. Les dijo: “Ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: ‘¡Abba, Padre!’. El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Romanos 1:7; 8:15, 16). Como vemos, Dios usa su espíritu santo para hacer que el cristiano esté seguro de que ha sido elegido para ir al cielo a gobernar con Jesús (1 Tesalonicenses 2:12).
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(Génesis 1:28) 28  Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra”.
(Salmos 37:29) 29  Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella.
(Efesios 1:18) 18  habiendo sido iluminados los ojos de su corazón, para que sepan cuál es la esperanza a la cual él los llamó, cuáles son las gloriosas riquezas que él guarda como herencia para los santos,
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(Romanos 1:7) 7  a todos los que están en Roma como amados de Dios, llamados a ser santos: Que tengan bondad inmerecida y paz de parte de Dios nuestro Padre y de[l] Señor Jesucristo.
(Romanos 8:15-16) 15  Porque ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”. 16  El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
(1 Tesalonicenses 2:12) 12  a fin de que siguieran andando de una manera digna de Dios, que los llama a su reino y gloria.

10. ¿Por qué dice 1 Juan 2:27 que los ungidos no necesitan que nadie les enseñe?

RESPUESTA: Los cristianos que han sido invitados a ir al cielo no necesitan que nadie les "enseñe " es decir que nadie les diga que Dios los ha ungido. Jehová hace que lo sepan con seguridad. Ellos no necesitan que nadie les confirme que Dios los ha elegido. Para que no tengan ninguna duda, Jehová usa su espíritu santo, que es la fuerza más poderosa que existe.

10 Los que han recibido esta invitación tan especial no necesitan que nadie más les confirme que han sido ungidos con espíritu. Jehová mismo se encarga de que no tengan ninguna duda. El apóstol Juan les dice a estos cristianos: “Ustedes tienen una unción [o llamado] del santo; todos ustedes tienen conocimiento. Y en cuanto a ustedes, la unción que recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les esté enseñando; antes bien, como la unción de él les está enseñando acerca de todas las cosas, y es verdad y no es mentira, y así como les ha enseñado, permanezcan en unión con él” (1 Juan 2:20, 27). Desde luego, los cristianos ungidos necesitan instrucción igual que todos los demás. Lo que Juan quiso decir es que no necesitan que nadie les diga que han sido invitados al cielo: ¡la fuerza más poderosa del universo se lo ha confirmado!
LENGUAJE SENCILLO: 10 Los cristianos que han sido invitados a ir al cielo no necesitan que nadie les diga que Dios los ha ungido. Jehová hace que lo sepan con seguridad. El apóstol Juan les dice a los ungidos: “Ustedes tienen una unción del santo; todos ustedes tienen conocimiento”. Y también les dice: “La unción que recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les esté enseñando” (1 Juan 2:20, 27). Claro, todos los siervos de Jehová necesitamos que él nos enseñe, incluso los ungidos. Pero los ungidos no necesitan que nadie les confirme que Dios los ha elegido. Para que no tengan ninguna duda, Jehová usa su espíritu santo, que es la fuerza más poderosa que existe.
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(1 Juan 2:20) 20  Y ustedes tienen una unción del santo; todos ustedes tienen conocimiento.
(1 Juan 2:27) 27  Y en cuanto a ustedes, la unción que recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les esté enseñando; antes bien, como la unción de él les está enseñando acerca de todas las cosas, y es verdad y no es mentira, y así como les ha enseñado, permanezcan en unión con él.

LOS UNGIDOS NACEN DE NUEVO

11, 12. a) ¿Qué cosas se podría preguntar un ungido? b) ¿Qué cosa no se preguntará nunca?

RESPUESTA a): Puede que un cristiano ungido se pregunte por qué Jehová lo eligió a él y no a otro cristiano. Tal vez le preocupe si podrá cumplir con esta responsabilidad
RESPUESTA b): Lo que nunca se preguntarán es si han sido elegidas o no. Pues están plenamente convencidos, de manera que cuando los ungidos leen palabras como las registradas en 1 Pedro 1:3,4, están seguros de que Jehová les está hablando a ellos.

11 El cristiano que es ungido por espíritu santo experimenta un cambio tan profundo que, según Jesús, es como volver a nacer o ser “engendrado desde arriba” [2] (NOTA. (párrafo 11): Para más información sobre lo que significa nacer de nuevo, vea La Atalaya del 1 de abril de 2009, páginas 3 a 11.) (Juan 3:3, 5; nota). Además, Jesús le dijo a un hombre de su tiempo: “No te maravilles a causa de que te dije: Ustedes tienen que nacer otra vez. El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del espíritu” (Juan 3:7, 8). Como vemos, es prácticamente imposible explicar este proceso a alguien que no ha pasado por él.
12 Las personas que han recibido este llamado quizás se pregunten: “¿Por qué yo? ¿Por qué no alguien más?”. Quizás se pregunten si son lo suficientemente capaces. Lo que nunca se preguntarán es si han sido elegidas o no. Están totalmente seguras. Además están muy felices y agradecidas, igual que Pedro cuando dijo por inspiración: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque, según su gran misericordia, nos dio un nuevo nacimiento a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, a una herencia incorruptible e incontaminada e inmarcesible. Está reservada en los cielos para ustedes” (1 Ped. 1:3, 4). Cuando un cristiano ungido lee estos versículos, sabe sin lugar a dudas que su Padre celestial le está hablando directamente a él.
LENGUAJE SENCILLO: 11 Cuando los cristianos reciben la invitación para ir al cielo, cambian mucho. Por eso Jesús dijo que nacen “de nuevo”, o “desde arriba” (Juan 3:3, 5, nota). Luego explicó: “Ustedes tienen que nacer otra vez. El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del espíritu” (Juan 3:7, 8). Como vemos, es imposible explicar qué siente un ungido a alguien que no lo es [2] (NOTA: (párrafo 11): Si desea más información sobre lo que significa nacer de nuevo, vea La Atalaya del 1 de abril de 2009, páginas 3 a 11. )(vea la nota al final del artículo).
12 Puede que un cristiano ungido se pregunte por qué Jehová lo eligió a él y no a otro cristiano. Tal vez le preocupe si podrá cumplir con esta responsabilidad. De lo que sí está convencido es de que Jehová lo ha elegido para vivir en el cielo. Y por eso está muy feliz y agradecido. Los ungidos se sienten como Pedro cuando dijo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque, según su gran misericordia, nos dio un nuevo nacimiento a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, a una herencia incorruptible e incontaminada e inmarcesible. Está reservada en los cielos para ustedes” (1 Pedro 1:3, 4). Cuando los ungidos leen estas palabras, están seguros de que Jehová les está hablando a ellos.
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(Juan 3:3) 3  En respuesta, Jesús le dijo: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.
(Juan 3:5) 5  Jesús contestó: “Muy verdaderamente te digo: A menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.
(Juan 3:7-8) 7  No te maravilles a causa de que te dije: Ustedes tienen que nacer otra vez. 8  El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del espíritu”.
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(1 Pedro 1:3-4) 3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque, según su gran misericordia, nos dio un nuevo nacimiento a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, 4  a una herencia incorruptible e incontaminada e inmarcesible. Está reservada en los cielos para ustedes,

13. a) ¿Qué cambio experimentan los ungidos? b) ¿Quién provoca ese cambio?

RESPUESTA a): Cuando Dios unge con espíritu santo a un cristiano, la forma de pensar de ese cristiano cambia. Antes de recibir la invitación para ir al cielo, él tenía la esperanza de vivir para siempre en la Tierra. Puede que deseara ver el día cuando Jehová traiga el Paraíso y elimine todo lo malo. Tal vez se imaginaba dando la bienvenida a algún pariente o amigo que ha muerto. Y quizás esperaba construir su propia casa y comer fruta de los árboles que él mismo plantara
RESPUESTA b): Su forma de pensar cambió porque Jehová lo decidió. Cuando Dios invita a un cristiano a ir al cielo, usa su espíritu santo para hacer que cambien su forma de pensar y el premio que espera recibir.

13 No estamos diciendo que antes de recibir el espíritu santo estos cristianos no quisieran vivir en la Tierra. Sí que lo querían. Deseaban que llegara el día en que Jehová limpiará el planeta y acabará con la maldad. Seguramente se imaginaban recibiendo a sus seres queridos en la resurrección. Ya estaban pensando en cómo sería su casa y saboreando la fruta que producirían en su huerto (Is. 65:21-23). ¿Por qué cambió su forma de ver las cosas? No es que dejara de entusiasmarles la idea de vivir en la Tierra o que se sintieran deprimidos o que estuvieran sufriendo mucho. Tampoco es que de repente les pareciera aburrido vivir para siempre en el Paraíso ni que sintieran curiosidad por saber cómo se vive en el cielo. Más bien, su forma de pensar cambia porque Jehová les da su espíritu santo. Cuando les extiende la invitación para ir al cielo, reciben una nueva esperanza y ven las cosas de manera diferente.
LENGUAJE SENCILLO:13 Como vimos, cuando Dios unge con espíritu santo a un cristiano, la forma de pensar de ese cristiano cambia. ¿Cómo? Antes de recibir la invitación para ir al cielo, él tenía la esperanza de vivir para siempre en la Tierra. Puede que deseara ver el día cuando Jehová traiga el Paraíso y elimine todo lo malo. Tal vez se imaginaba dando la bienvenida a algún pariente o amigo que ha muerto. Y quizás esperaba construir su propia casa y comer fruta de los árboles que él mismo plantara (Isaías 65:21-23). Pero cuando Jehová lo invitó a ir al cielo, la forma de pensar de ese cristiano cambió. ¿Por qué? ¿Será porque estaba deprimido o sufrió mucho? ¿Será porque de repente decidió que vivir en la Tierra para siempre sería muy aburrido y no lo haría feliz? ¿Será porque de repente le dieron ganas de probar cómo es la vida en el cielo? No. Su forma de pensar cambió porque Jehová lo decidió. Cuando Dios invita a un cristiano a ir al cielo, usa su espíritu santo para hacer que cambien su forma de pensar y el premio que espera recibir.
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(Isaías 65:21-23) 21  Y ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán [su] fruto. 22  No edificarán y otro [lo] ocupará; no plantarán y otro [lo] comerá. Porque como los días de un árbol serán los días de mi pueblo; y la obra de sus propias manos mis escogidos usarán a grado cabal. 23  No se afanarán para nada, ni darán a luz para disturbio; porque son la prole [que está] compuesta de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.

14. ¿Cómo ven su vida actual los ungidos?

RESPUESTA: Pablo explicó qué es lo que ellos sienten. Él dijo: “Los que estamos en esta tienda gemimos, estando cargados; porque lo que queremos no es quitárnosla, sino ponernos la otra, para que lo mortal sea tragado por la vida” (2 Corintios 5:4). Aquí Pablo comparó el cuerpo humano de los ungidos a una “tienda”, o carpa. Al decir que no quieren quitársela, quiso decir que los ungidos no quieren morir. Disfrutan de la vida y quieren aprovecharla para servir a Jehová con su familia y amigos.

14 ¿Quiere decir lo anterior que los ungidos están deseando morir? Para explicar cuál es su sentimiento, el apóstol Pablo comparó el cuerpo humano a una tienda de campaña o carpa y dijo: “Nosotros los que estamos en esta tienda gemimos, estando cargados; porque lo que queremos no es quitárnosla, sino ponernos la otra, para que lo mortal sea tragado por la vida” (2 Cor. 5:4). Estos cristianos no han perdido las ganas de vivir; todo lo contrario: disfrutan de la vida y de servir a Jehová al lado de sus familiares y amigos. Sin embargo, no importa qué estén haciendo, nunca olvidan el maravilloso futuro que les espera (1 Cor. 15:53;2 Ped. 1:4; 1 Juan 3:2, 3; Rev. 20:6).
LENGUAJE SENCILLO: 14 ¿Significa esto que los ungidos quieren morir para ir al cielo cuanto antes? No. Pablo explicó qué es lo que ellos sienten. Él dijo: “Los que estamos en esta tienda gemimos, estando cargados; porque lo que queremos no es quitárnosla, sino ponernos la otra, para que lo mortal sea tragado por la vida” (2 Corintios 5:4). Aquí Pablo comparó el cuerpo humano de los ungidos a una “tienda”, o carpa. Al decir que no quieren quitársela, quiso decir que los ungidos no quieren morir. Disfrutan de la vida y quieren aprovecharla para servir a Jehová con su familia y amigos. Pero no importa lo que estén haciendo, recuerdan lo que Dios les ha prometido (1 Corintios 15:53; 2 Pedro 1:4; 1 Juan 3:2, 3; Revelación 20:6).
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(2 Corintios 5:4) 4  De hecho, nosotros los que estamos en esta tienda gemimos, estando cargados; porque lo que queremos no es quitárnosla, sino ponernos la otra, para que lo mortal sea tragado por la vida.
(1 Corintios 15:53) 53  Porque esto que es corruptible tiene que vestirse de incorrupción, y esto que es mortal tiene que vestirse de inmortalidad.
(2 Pedro 1:4) 4  Mediante estas cosas nos ha dado libremente las preciosas y grandiosísimas promesas, para que por estas ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por la lujuria.
(1 Juan 3:2-3) 2  Amados, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sí sabemos que cuando él sea manifestado seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. 3  Y todo el que tiene esta esperanza puesta en él se purifica a sí mismo así como ese es puro.
(Revelación 20:6) 6  Feliz y santo es cualquiera que tiene parte en la primera resurrección; sobre estos la muerte segunda no tiene autoridad, sino que serán sacerdotes de Dios y del Cristo, y reinarán con él por los mil años.

¿ES USTED UNGIDO?

15. ¿Qué cosas no demuestran por sí mismas que una persona ha sido ungida?

RESPUESTA: Predicar con un entusiasmo especial, que nos encante estudiar la Biblia y aprender “las cosas profundas de Dios” (1 Corintios 2:10). Sentir que Jehová nos ha ayudado de forma especial en la predicación. Desear con todas nuestras fuerzas hacer lo que Dios quiere. Amar mucho a nuestros hermanos y sentir la responsabilidad de ayudarlos a servir a Jehová. Haber visto que Dios nos ha ayudado en muchos momentos de nuestra vida. Esas cosas en sí mismas no demuestran que seamos ungidos.

15 Quizás se pregunte si Dios lo ha invitado a reinar en el cielo. Si ese es el caso, piense en lo siguiente: ¿Le gusta predicar más que a la mayoría de los hermanos? ¿Es un excelente estudiante de la Biblia y le encanta aprender “hasta las cosas profundas de Dios”? (1 Cor. 2:10). ¿Le parece que Jehová ha bendecido su ministerio de manera especial? ¿Siente un fuego interior que lo impulsa a servirle con todo su ser? ¿Le tiene tanto cariño a la gente que desea ayudarla de toda manera posible a conocer a Dios? ¿Puede demostrar que Jehová ha intervenido directamente en su vida? Si su respuesta a estas preguntas es “sí”, ¿significa que ha sido ungido por Dios? No. ¿Cómo lo sabemos? Porque no solo a los ungidos les pasan estas cosas. El espíritu santo puede actuar con la misma fuerza en todos los cristianos, sea que vayan a vivir en el cielo o en la Tierra. En realidad, si usted tiene dudas, no es ungido. Los ungidos no tienen por qué preguntárselo, ¡ya saben la respuesta!
LENGUAJE SENCILLO: 15 Puede que usted se pregunte si Dios lo ha invitado a ir al cielo. Si le parece que sí, piense en estas preguntas: ¿Siente que predica con un entusiasmo especial? ¿Le encanta estudiar la Biblia y aprender “las cosas profundas de Dios”? (1 Corintios 2:10). ¿Siente que Jehová lo ha ayudado de forma especial en la predicación? ¿Desea con todas sus fuerzas hacer lo que Dios quiere? ¿Ama mucho a sus hermanos y siente la responsabilidad de ayudarlos a servir a Jehová? ¿Ha visto que Dios lo ha ayudado en muchos momentos de su vida? Si usted respondió que sí a estas preguntas, ¿demuestra eso que usted es ungido? No, porque todos los siervos de Dios pueden sentirse así, aunque no sean ungidos. Jehová puede usar su espíritu santo para darles fuerzas por igual a todos sus siervos, sin importar que vayan a vivir en el cielo o en la Tierra. De hecho, si usted se está preguntando si es ungido, eso significa que no lo es. Los ungidos no se preguntan si son ungidos. Saben que lo son, y no lo dudan ni por un momento.
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(1 Corintios 2:10) 10  Pues es a nosotros a quienes Dios las ha revelado mediante su espíritu, porque el espíritu escudriña todas las cosas, hasta las cosas profundas de Dios.

16. ¿Irán al cielo todas las personas que han sentido la fuerza del espíritu santo? Explique.

RESPUESTA: La Biblia habla de muchos siervos fieles de Jehová que recibieron espíritu santo pero no fueron al cielo. Uno de ellos es Juan el Bautista. Jesús dijo que Juan era un hombre muy especial, pero también dijo que no iría al cielo a gobernar como rey (Mateo 11:10, 11). Otro ejemplo es el de David. Él también tuvo la guía del espíritu santo (1 Samuel 16:13). Gracias a eso entendió cosas profundas sobre Jehová y escribió varias partes de la Biblia (Marcos 12:36). Pero el apóstol Pedro dijo que “David no ascendió a los cielos” (Hechos 2:34). 

16 En la Biblia encontramos muchos ejemplos de hombres fieles que sintieron de forma muy especial la fuerza del espíritu santo aunque no tenían la esperanza de ir al cielo. Uno de ellos fue Juan el Bautista. Jesús habló muy bien de él, pero dijo que no estaría en el Reino de los cielos (Mat. 11:10, 11). David también fue guiado por el espíritu santo (1 Sam. 16:13). Este espíritu lo ayudó a comprender cosas profundas acerca de Jehová y lo inspiró a escribir partes de la Biblia (Mar. 12:36). Pero aun así “no ascendió a los cielos”, como explicó Pedro en el Pentecostés (Hech. 2:34). El espíritu santo impulsó a estos hombres a hacer obras poderosas, pero en ningún momento les hizo pensar que irían al cielo. ¿Quiere decir eso que no fueron lo suficientemente buenos o que tenían alguna deficiencia? Claro que no. Lo que quiere decir es que Jehová los resucitará para que vivan en la Tierra (Juan 5:28, 29; Hech. 24:15).
LENGUAJE SENCILLO: 16 La Biblia habla de muchos siervos fieles de Jehová que recibieron espíritu santo pero no fueron al cielo. Uno de ellos es Juan el Bautista. Jesús dijo que Juan era un hombre muy especial, pero también dijo que no iría al cielo a gobernar como rey (Mateo 11:10, 11). Otro ejemplo es el de David. Él también tuvo la guía del espíritu santo (1 Samuel 16:13). Gracias a eso entendió cosas profundas sobre Jehová y escribió varias partes de la Biblia (Marcos 12:36). Pero el apóstol Pedro dijo que “David no ascendió a los cielos” (Hechos 2:34). Jehová usó su espíritu para que estos hombres hicieran cosas impresionantes, pero no lo usó para invitarlos a ir al cielo. ¿Significa eso que no eran fieles o que no servían para ir al cielo? No. Solo significa que Jehová les va a devolver la vida en el Paraíso en la Tierra (Juan 5:28, 29; Hechos 24:15).
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(Mateo 11:10-11) 10  Este es aquel acerca de quien está escrito: ‘¡Mira! ¡Yo mismo envío a mi mensajero delante de tu rostro, que preparará tu camino delante de ti!’. 11  En verdad les digo: Entre los nacidos de mujer no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él.
(1 Samuel 16:13) 13  Por lo tanto Samuel tomó el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu de Jehová empezó a entrar en operación sobre David desde aquel día en adelante. Más tarde, Samuel se levantó y procedió a irse a Ramá.
(Marcos 12:36) 36  Por el espíritu santo David mismo dijo: ‘Jehová dijo a mi Señor: “Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies”’.
(Hechos 2:34) 34  De hecho, David no ascendió a los cielos, sino que él mismo dice: ‘Jehová dijo a mi Señor: “Siéntate a mi diestra,
(Juan 5:28-29) 28  No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz 29  y saldrán, los que hicieron cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron cosas viles a una resurrección de juicio.
(Hechos 24:15) 15  y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.

17, 18. a) ¿Dónde espera vivir la gran mayoría de los cristianos? b) ¿Qué responderá el siguiente artículo?

RESPUESTA a): La mayoría de los que sirven hoy día a Jehová no irán al cielo. Ellos esperan vivir en la Tierra bajo el gobierno de Dios, al igual que Abrahán, David, Juan el Bautista y otros hombres y mujeres de tiempos bíblicos (Hebreos 11:10).
RESPUESTA b): Si alguien dice que es ungido, ¿cómo deben reaccionar los cristianos que esperan vivir en la Tierra? Si alguien de nuestra congregación empieza a tomar del pan y del vino en la Conmemoración, ¿cómo debemos tratarlo? Y si el número de los que afirman ser ungidos sigue creciendo, ¿deberíamos preocuparnos? En el próximo artículo responderemos estas preguntas.

17 La gran mayoría de los cristianos de hoy no han sido elegidos para ir al cielo. Comparten la esperanza que tenían David, Juan el Bautista y otros hombres y mujeres fieles de la antigüedad. Igual que Abrahán, esperan ser gobernados por el Reino en la Tierra (Heb. 11:10). Solo 144.000 reinarán en el cielo con Cristo, y de ellos, nada más quedan unos pocos vivos en la Tierra. La mayoría ya ha muerto (Rev. 12:17).
18 Dicho esto, ¿cómo debemos ver a quienes dicen ser ungidos? Si alguien de nuestra congregación empieza a tomar del pan y del vino en la Conmemoración, ¿qué debemos hacer? ¿Debería preocuparnos que aumente el número de personas que afirman ser ungidas? Descubriremos las respuestas en el siguiente artículo.
LENGUAJE SENCILLO: 17 La mayoría de los que sirven hoy día a Jehová no irán al cielo. Ellos esperan vivir en la Tierra bajo el gobierno de Dios, al igual que Abrahán, David, Juan el Bautista y otros hombres y mujeres de tiempos bíblicos (Hebreos 11:10). En el cielo habrá 144.000 reyes gobernando con Cristo. Pero la Biblia dice que en los últimos días solo quedarían algunos “restantes” de los ungidos en la Tierra (Revelación 12:17). Así que la mayor parte de los 144.000 ya han muerto y están en el cielo.
18 Pero si alguien dice que es ungido, ¿cómo deben reaccionar los cristianos que esperan vivir en la Tierra? Si alguien de nuestra congregación empieza a tomar del pan y del vino en la Conmemoración, ¿cómo debemos tratarlo? Y si el número de los que afirman ser ungidos sigue creciendo, ¿deberíamos preocuparnos? En el próximo artículo responderemos estas preguntas.
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(Hebreos 11:10) 10  Porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios.
(Revelación 12:17) 17  Y el dragón se airó contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra los restantes de la descendencia de ella, los cuales observan los mandamientos de Dios y tienen la obra de dar testimonio de Jesús.

¿QUÉ SIGNIFICA?
·         Ungir con espíritu santo: Significa que Jehová usa su espíritu para invitar a algunos cristianos a ir al cielo para gobernar con Jesús. El espíritu es como una “prenda”, o garantía, de lo que Jehová les ha prometido. Estos cristianos pueden decir que el espíritu les “da testimonio” de que irán al cielo, es decir, hace que estén seguros de que irán al cielo

EXPLIQUE QUÉ NOS ENSEÑAN ESTOS VERSÍCULOS SOBRE LA MANERA EN QUE JEHOVÁ SELECCIONA A LOS UNGIDOS

(2 Corintios 1:21, 22) Pero el que garantiza que ustedes y que nosotros pertenecemos a Cristo, y el que nos ha ungido, es Dios. 22 Él también ha puesto su sello sobre nosotros y nos ha dado la prenda de lo que ha de venir, es decir, el espíritu, en nuestros corazones.
(6) Jehová les da su espíritu santo a todos los ungidos. Esto hace que estén totalmente seguros de que han sido elegidos para ir al cielo. Por eso Pablo dijo que el espíritu santo es como una “prenda” o garantía de que en el futuro vivirán en el cielo, no en la Tierra.

(2 Pedro 1:10, 11) Por esta razón, hermanos, tanto más hagan lo sumo por hacer seguros para sí su llamamiento y selección; porque si siguen haciendo estas cosas no fracasarán nunca. 11 De hecho, así se les suministrará ricamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
(7) Cada ungido debe asegurarse de mantenerse fiel. Él ha sido invitado a ir al cielo, pero solo irá si no le falla a Jehová (Hebreos 3:1; Revelación 2:10).

(Romanos 8:15, 16) Porque ustedes no recibieron un espíritu de esclavitud que ocasione temor de nuevo, sino que recibieron un espíritu de adopción como hijos, espíritu por el cual clamamos: “¡Abba, Padre!”. 16 El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.
(9) Dios usa su espíritu santo para hacer que el cristiano esté seguro de que ha sido elegido para ir al cielo a gobernar con Jesús (1 Tesalonicenses 2:12).

(1 Juan 2:20) Y ustedes tienen una unción del santo; todos ustedes tienen conocimiento.
(1 Juan 2:27) Y en cuanto a ustedes, la unción que recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les esté enseñando; antes bien, como la unción de él les está enseñando acerca de todas las cosas, y es verdad y no es mentira, y así como les ha enseñado, permanezcan en unión con él.
(10) Los cristianos que han sido invitados a ir al cielo no necesitan que nadie les diga que Dios los ha ungido. Jehová hace que lo sepan con seguridad. Claro, todos los siervos de Jehová necesitamos que él nos enseñe, incluso los ungidos. Pero los ungidos no necesitan que nadie les confirme que Dios los ha elegido. Para que no tengan ninguna duda, Jehová usa su espíritu santo, que es la fuerza más poderosa que existe.


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