Job 24:2. ¿Por qué era un grave delito mover los hitos, o señales que delimitaban un terreno? (it-1 pág. 1160).
Cuando los israelitas ocuparon Canaán, a cada familia se le dio una porción de terreno, y tales posesiones estaban señaladas con mojones o hitos. La ley de Jehová prohibía que se movieran hacia atrás los hitos. De hecho, el que movía hacia atrás “el hito de su semejante” era maldito. Dado que los terratenientes por lo general dependían del producto de sus terrenos, mover hacia atrás un hito significaría privar a otra persona de parte de sus medios de subsistencia. Esta acción equivalía a robo, y es así como se veía en tiempos antiguos.
Job 26:7. ¿Por qué es sorprendente la descripción que hace Job de la Tierra? (w15 1/6 pág. 5 párr. 4; w11 1/7 pág. 26 párrs. 2-5).
1) No menciona nada parecido a los populares mitos de la antigüedad que decían que el planeta descansaba sobre los hombros de un gigante o sobre unos elefantes apoyados en una enorme tortuga. Fueron los científicos quienes averiguaron cómo se sostiene la Tierra. Nicolás Copérnico y Johannes Kepler plantearon que los planetas giran alrededor del Sol llevados por una fuerza invisible. Unas décadas más tarde, Isaac Newton demostró que la gravedad controla el movimiento de los objetos en el espacio.
2) En el siglo XVII, unos tres mil años después de los días de Job, los científicos en general sostenían que el universo estaba lleno, no de esferas cristalinas, sino de algún tipo de fluido. A finales de ese mismo siglo, el famoso físico Isaac Newton propuso una idea muy distinta: los cuerpos celestes se atraían debido a la fuerza de la gravedad. Estaba un paso más cerca de entender que la Tierra y los demás astros en realidad se hallan suspendidos en el espacio vacío, a simple vista “sobre nada”.
La teoría de Newton se topó con mucha oposición. A muchas mentes científicas aún les costaba visualizar que los cuerpos celestes no se mantuvieran en su lugar sujetos a algo sólido.
La teoría de Newton se topó con mucha oposición. A muchas mentes científicas aún les costaba visualizar que los cuerpos celestes no se mantuvieran en su lugar sujetos a algo sólido.
